Calaveritas literarias para primaria
Estas calaveritas literarias para primaria tienen dos o tres estrofas: la extensión justa para leerlas frente al grupo sin perder el ritmo ni la atención. Los escenarios son familiares para cualquier alumno -el pase de lista, la cooperativa, los honores del lunes, la clase de educación física- y el humor siempre es respetuoso. Sirven como modelo para que los niños escriban después su propia calaverita.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
El pase de lista
Pasó lista la Catrina
en el grupo de tercero;
cada niño, con bocina,
respondía: -¡Aquí, lucero!-
Faltó solo el pobre Juanito,
que salió por su lonchera;
se lo llevó de ratito
la Catrina parrandera.
Al volver, ya por la tarde,
traía un diez en su cuaderno;
dijo: -Nunca fui cobarde,
hasta le enseñé al infierno.-
El profe de deportes
El profe de deportes,
don Chuy, siempre corría;
la Muerte, con sus cortes,
lo alcanzó un mediodía.
-Una vuelta a la cancha
y verás quién gana aquí.-
La flaca, muy campechana,
le contestó: -Va por mí.-
Corrieron toda la pista
bajo el sol de mediodía;
hoy don Chuy es el artista
que entrena en la lejanía.
El niño que no leía
No quería leer Ramiro
ni una página siquiera;
la calaca, de un suspiro,
le abrió el libro en la escalera.
-Lee conmigo esta historia
y te dejo aquí quedar;
si te gusta, ¡qué victoria!,
no te vuelvo a molestar.-
Se acabó Ramiro el tomo
en dos horas y un ratito;
hoy la flaca, no sé cómo,
le presta un libro bonito.
La cooperativa
En la tiendita escolar
vendían dulce y tamal;
llegó la Muerte a comprar
con un billete espectral.
-Deme dos de cacahuate
y un refresco de melón;
y de paso, en el empate,
me llevo también a Ramón.-
Doña Lupe, la encargada,
le fió toda la merienda;
hoy la Muerte, enamorada,
le despacha en su tienda.
Honores del lunes
Lunes de honores llegó,
formaditos en la fila;
la calaca se formó
muy derechita y tranquila.
Cantó el himno con esmero,
se sabía cada verso;
dijo el director severo:
-¡Qué alumna del universo!-
Se ganó la escolta entera
por su porte y su tesón;
hoy la Muerte, la primera,
carga el asta del pendón.
El árbol del patio
Bajo el árbol del recreo
merendaban Ana y Luis;
apareció, sin rodeo,
la huesuda del país.
-Convídenme una torta
y les cuento un buen secreto:
a los niños no les corta
nada la Muerte, prometo.-
Merendaron los tres juntos
bajo el árbol de mezquite;
y la flaca, con sus puntos,
les dejó un rico convite.
La palabra del diccionario
Buscaba Ana en el diccionario
qué quería decir «huesuda»;
se asomó, muy solitario,
un esqueleto que ayuda.
-Yo te explico, jovencita,
sin usar el diccionario:
soy la flaca que visita
a todito el vecindario.-
Ana escribió la definición
con su letra más bonita;
sacó diez en redacción
y la Muerte quedó escrita.
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