Cuándo se pide calaverita
La calaverita se pide sobre todo la noche del 1 y la noche del 2 de noviembre. Esos son los dos días grandes del Día de Muertos en México y son los que marcan la salida de los niños a la calle: tocan puertas, cantan sus versos y piden dulces, fruta o alguna moneda. Si buscas una sola respuesta corta, esa es: el 1 y el 2 de noviembre, al caer la tarde.
Cada uno de esos días tiene su razón de ser. El 1 de noviembre se recuerda a los muertos chiquitos, es decir a los niños que ya se fueron, y por eso esa noche es la más infantil de las dos: salen los más pequeños, casi siempre acompañados de un adulto. El 2 de noviembre se dedica a los difuntos adultos, y entonces la calle se llena de todos, desde los chavos hasta las familias completas que van y vienen del panteón.
En muchas ciudades la salida ya se adelantó al 31 de octubre. La influencia de Halloween juntó las dos costumbres y hoy es normal ver niños pidiendo desde esa noche, unos pintados de calavera y otros disfrazados de bruja o de superhéroe. No hay una regla dura: en una misma colonia puedes ver la salida el 31 y otra vez el 1. Lo tradicional sigue siendo el 1 y el 2, pero nadie te cierra la puerta si tocas el 31.
La hora normal es después de que oscurece, más o menos entre las seis y las nueve de la noche. En los pueblos chicos empieza más temprano, en cuanto los niños salen de la escuela o del rosario, y en las ciudades se estira hasta que se acaban los dulces. Los más chiquitos suelen salir primero, con la luz todavía puesta, y los grandes se quedan hasta el último toquido.
La escena es casi siempre la misma. Los niños salen con una calabaza de plástico, un bote, una cajita de cartón o una bolsa, muchas veces con la cara pintada de calavera. Tocan la puerta y, cuando se abre, cantan o recitan unos versos pidiendo su calaverita. No se pide en silencio: el verso es la mitad del trato. Quien no lleva nada aprendido improvisa uno o canta lo que se acuerde, y ahí se nota quién llegó preparado.
Lo que se grita en la puerta cambia de barrio en barrio, pero casi siempre lleva la frase clave: 'mi calaverita'. Hay versos cortitos de dos líneas, hay canciones enteras que se cantan en bola dando palmas y hay remates pícaros para cuando no te dieron nada. En algunas casas el que abre pide que se la canten completa antes de soltar el dulce, y en otras basta con asomar el bote.
Lo que se da es sencillo: paletas, gomitas, cacahuates, mazapán, obleas, calaveritas de azúcar o de amaranto, y fruta de la temporada como mandarina, caña, tejocote y guayaba. En algunas casas cae una moneda, y en las cuadras donde hay ponche o tamales también sale un vasito. La costumbre vieja era dar fruta y pan, y todavía hay casas que lo siguen haciendo.
La tradición pega más fuerte en el centro y el sur del país. En el Estado de México, la Ciudad de México, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y Veracruz es parte normal de la fiesta. En el norte convive más con Halloween y en algunas zonas casi se había perdido, aunque ha ido regresando. El nombre también cambia según el lugar: hay regiones donde se dice pedir mi muerto o pedir calavera en lugar de pedir calaverita, y otras donde nomás se dice andar pidiendo.
Se parece al trick or treat, pero no es lo mismo. Al pedir calaverita no se amenaza con travesura: se canta. El disfraz no es obligatorio y cuando lo hay suele ser de calaca, de catrina o de novia muerta, no de monstruo. Y el marco es otro, porque junto a la puerta muchas veces hay un altar con foto, cempasúchil y comida: lo que se celebra es la visita de los muertos de la casa. Si vas a salir a pedir, aquí mismo puedes aprenderte las canciones para pedir calaverita, los versos para pedir calaverita y unas frases para pedir calaverita, que son justo lo que se dice cuando ya se abrió el portón.
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Primero los chiquitos
La calabaza de Toño
La Catrina también pide
Dulce o truco no se vale
Doña Cuca reparte
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