Calaveritas literarias para secundaria
En secundaria la calaverita gana filo: aquí la Catrina se mete al chat del salón, pide la ubicación por celular y hasta aplica exámenes extraordinarios. Son varios poemas de tres o cuatro estrofas, con humor adolescente sano y sin groserías, aptos para leerse en clase o presentarse en un concurso escolar. Cada uno mantiene la rima consonante que pide la tradición, por si el maestro revisa la métrica.
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El celular de Fernanda
Fernanda, la de segundo,
no soltaba el celular;
ni el fin del ancho mundo
la podía despegar.
Llegó la Muerte y le dijo:
-Mándame tu ubicación,
que ya vengo por mi hijo...
digo, por tu conexión.-
Fernanda, sin levantar
la vista de la pantalla,
le contestó: -Va a esperar,
que estoy viendo una batalla.-
La calaca, ya aburrida,
se sentó a ver el final;
hoy comparten la partida,
la cuenta y el memorial.
El crush de Andrés
Andrés, de tercero B,
suspiraba en el pasillo
por Ximena, a quien no ve
sin ponerse muy amarillo.
Se le apareció la flaca
y le dijo: -Ya, valor;
dile algo, no seas matraca,
que la vida es un rumor.-
Andrés fue, tembló, habló,
y Ximena dijo: -Sí.-
La Catrina se emocionó
y bailó cumbia por ahí.
Dicen que hasta la huesuda
le llevó un ramo de flores;
que el amor, cuando se anuda,
le gana hasta a los dolores.
El extraordinario
Reprobó Luis matemáticas,
álgebra y hasta español;
con excusas muy prácticas
le echaba la culpa al sol.
Llegó la Muerte al recuento
con su lista y su plumón:
-Yo te aplico el instrumento
del examen de admisión.-
Luis estudió tres semanas
sin dormir ni descansar;
sacó nueve con dos ganas
y se puso a festejar.
La Catrina, muy contenta,
le firmó la boletita:
-Vuelvo cuando estés a noventa;
mientras tanto, ¡a la banquita!-
La feria de ciencias
En la feria de la ciencia
de la Secu Veintitrés,
presentó, con gran paciencia,
un volcán Juan Andrés.
El volcán hizo erupción
con bicarbonato y sal;
se apareció en la explosión
la Catrina federal.
-Buen proyecto, jovencito,
me ganaste el primer lugar;
pero cobro mi boletito:
vente al cielo a presentar.-
Hoy en el más allá, se cuenta,
hay un stand iluminado
donde Juan Andrés presenta
su volcán perfeccionado.
El torneo de básquet
Iba invicto en el torneo
el equipo de la escuela,
cuando entró, con gran meneo,
la calaca centinela.
Encestó de media cancha
con un tiro de tres puntos;
la afición, que no se plancha,
gritó: -¡Estamos todos juntos!-
Ganó el juego la huesuda
con un marcador brutal;
se llevó, sin ninguna duda,
al coach del mundo mortal.
Hoy entrena a las ánimas
en la duela del panteón,
con canastas muy mínimas
y muchísimo tesón.
El chat del salón
En el chat de tercer año,
a las tres de la mañana,
apareció, ¡qué extraño!,
la Catrina mexicana.
Escribió: «¿Quién hizo tarea?»,
y le llovieron respuestas;
nadie supo de la fea
que anotaba sus encuestas.
Al otro día, en el salón,
la maestra, preocupada,
preguntó por la razón
de la ausencia declarada.
Contestó Mari, la aplicada:
-Se fueron de excursión
con la Muerte enamorada
que administra el panteón.-
El uniforme de Diego
Diego odiaba el uniforme,
la corbata y el cinturón;
protestaba en un informe
que escribía en un cartón.
La Catrina, muy formal,
se apareció de repente
con un traje colosal
de huesitos reluciente.
-Mira, Diego, yo me visto
con lo mismo cada día;
ni me quejo ni resisto:
puro hueso y alegría.-
Desde entonces, el muchacho
se planchó bien la camisa;
y la flaca, en su despacho,
se murió, otra vez, de risa.
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