Canciones para pedir calaverita

El 1 y 2 de noviembre los niños salen a la calle con su bolsita de papel o su calabaza de cartón y tocan de puerta en puerta cantando para pedir su calaverita: dulces, fruta de la temporada o alguna moneda. La costumbre viene de las viejas limosnas que se juntaban para el altar de muertos y hoy es una de las escenas más queridas de la fiesta, con las banquetas llenas de niños pintados de calavera.

Estas canciones se cantan en grupo, con palmas y a todo pulmón, mientras alguien toca el portón. Sirven para la salida por el barrio, para el desfile de la escuela o para el festival del Día de Muertos: apréndetelas de memoria, agárrale el ritmo y cántalas hasta que se abra la ventana.

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Ya llegó la calaverita

Ya llegó, ya llegó la calaca a saludar, con su bote y su sonrisa y sus ganas de cantar. Ya llegó, ya llegó y se para en el zaguán, preguntando muy contenta si aquí dulces le darán. Ya llegó, ya llegó, ya se le abrió el portón, le cayeron dos dulcitos y se fue de rondón.

Tumba, tumba, tumbaló

Tumba, tumba, tumbaló, la calaca se asomó, con su bote de cartón y su risa de carbón. No venimos por dinero, no venimos por temor, venimos por un dulcito y cantamos con amor. Tumba, tumba, tumbaló, la ventana se abrió, cayó fruta y cayó dulce y la flaca se rió.

Mi bolsita de papel

Traigo bolsa de papel, traigo vela de cartón, vengo a pedir mi dulcito en la puerta del portón. Si me dan mi calaverita yo me voy cantando así; si no me dan ni un dulcito me quedo a cantar aquí. Mi bolsita está sin nada y no pesa ni un frijol, si le echan un caramelo brilla más que el mismo sol.

Toquen, toquen la ventana

Toquen, toquen la ventana, que ya vamos a cantar, que la noche está de fiesta y hay que salir a rondar. Toquen, toquen el zaguán, que la flaca viene atrás, con su falda de mil flores y sus palmas de compás. Ábrannos tantito, ándele, que venimos a pedir una fruta, una moneda, un dulcito pa seguir.

La calaca trae hambre

La calaca trae hambre, la calaca quiere pan, si le dan su calaverita los huesitos bailarán. La calaca trae frío y se quiere calentar, denle un pan y un chocolate y la ven hasta bailar. La calaca ya se ríe, la calaca ya se va, con su bolsa de dulcitos y su carcajada: ja, ja.

Cempasúchil en la puerta

Cempasúchil, cempasúchil, flor de puro resplandor, alúmbrame la vereda que ando de pedidor. Cempasúchil amarillo en la puerta del vecino, que me den mi calaverita y me sigo de camino. Cempasúchil en el altar, cempasúchil en la mano, si me dan un dulcecito les canto, mi buen hermano.

El uno y dos de noviembre

El primero de noviembre salgo a dar la vuelta entera, con mi bote y mi sonrisa y mi cara de calavera. El dos salgo bien temprano con la vela y el farol, a pedir mi calaverita antes de que muera el sol. Y si me abren la puerta yo les canto una canción, y si nadie me contesta les canto desde el portón.

Ya nos vamos, ya nos vamos

Ya nos vamos, ya nos vamos, ya nos vamos a rodar, con la bolsa bien llenita y las ganas de cantar. Muchas gracias, casa linda, que le llueva bendición, que su altar tenga sus flores y su casa mi canción. Ya nos vamos calle abajo, ya nos vamos a cantar, que la noche está bonita y hay más puertas que tocar.

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