Calaveritas literarias cortas

Aquí reunimos calaveritas literarias cortas de una o dos estrofas, ideales para leer en voz alta, compartir en el salón o escribir en una tarjeta del Día de Muertos. Todas están escritas en versos octosílabos con rima, así que se aprenden de memoria en un par de lecturas. Elige la que más te guste y cámbiale el nombre por el de tu maestra, tu compa o tu tía favorita.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

La maestra Rosario

La maestra doña Rosario calificaba con esmero; llegó la flaca al calvario y la guardó en su tintero. Sus alumnos, muy formales, lloraron sin un consuelo; la Catrina, entre rosales, les dio clase desde el cielo.

Don Chucho el taquero

Don Chucho asaba el pastor con cilantro y con esmero; la huesuda, con amor, se llevó al pobre taquero.

Ramiro, chofer de ruta

Ramiro, chofer de ruta, manejaba sin frenar; la Catrina, muy astuta, se subió, mas no a pagar.

Doña Chuy en la ventana

Doña Chuy, en su ventana, contaba todo el enredo; llegó la muerte, galana, ya chismorrea sin miedo.

Beto, el delantero

Beto jugaba de nueve y nunca metía gol; la calaca, que se atreve, lo mandó a jugar al sol. Desde entonces, allá arriba, mete goles de a montón; la huesuda se motiva y le aplaude cada acción.

La doctora Margarita

La doctora Margarita curaba con devoción; llegó la flaca solita, se formó en el pabellón.

Don Nico, el albañil

Don Nico, el albañil rudo, subía andamio y cemento; la calaca, sin saludo, lo bajó en un solo intento.

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