Calaveritas para toda la familia
En cada reunión hay quien llega tarde, quien se sirve doble y quien se despide una hora en la puerta. Estas calaveritas juntan a todos en la misma mesa, y la calaca acaba sentada entre nosotros con su plato servido. Léelas en la cena, en la ofrenda o mándalas al grupo de la familia.
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La foto de siempre
Nos tomamos una foto
donde nadie salió bien;
y la muerte, con su moto,
se metió y salió también.
El grupo de la familia
En el grupo familiar
mandan cadenas y flores;
nadie deja de mandar
buenos días y rumores.
Se metió la calavera
a mandar su bendición;
la sacaron de carrera
por mandar tanto sermón.
La cena de fin de año
En la cena de año nuevo
cada quien lleva un guisado;
yo no guiso, no me atrevo,
yo nomás llevo el helado.
A las doce, con las uvas,
alguien tocó la ventana;
era la flaca, sin dudas,
con su bolsa mexicana.
Se quedó a la medianoche
con abrazo y con tamal;
y olvidó dentro del coche
su libreta y su costal.
El recalentado
Después de la fiesta grande
ya no hay quien de aquí se ande;
todos vuelven otra vez
al guisado del después.
Llegó la muerte al segundo
día, con hambre de mundo;
se sirvió del pozolito
y también del arrocito.
Le sirvieron el tamal,
el pastel y hasta el nopal;
se llenó la calaquita
y aflojó la fajadita.
Ya no pudo ni cargar
su guadaña ni su andar;
se durmió sobre el mantel
y soñó con el pastel.
La despedida en la puerta
Ya nos vamos, dice el tío,
y se queda dos horitas;
en la puerta, con el frío,
platicando otras cositas.
Llegó ahí la calavera
a esperar la despedida;
se recargó en la escalera
y ahí se quedó dormida.
Amaneció en el zaguán
sin llevarse a nadie nada;
hoy le dicen: -Ya se van,
pero nunca pasa nada.
Quién trae qué
Cada quien lleva su encargo:
la ensalada, el pan, la sal;
pero siempre, sin embargo,
falta el hielo y el mezcal.
Este año, la calaquita
se apuntó a llevar pastel;
y llegó, la muy bonita,
con las manos y un papel.
Todos se le echaron juntos
con reclamos y razón;
le sacaron los asuntos
de la cena y la reunión.
La muerte pidió perdón
y juró llevar tamales;
hoy le toca, de a montón,
el atole y los costales.
Todos en la misma mesa
Nos juntamos a comer,
cada quien con su querer;
unos ponen la canción,
otros ponen el sazón.
Llegó la muerte temprano,
y le dimos una mano;
la sentamos a la mesa
y le dimos la sorpresa.
Le cantamos, la abrazamos,
y la foto le tomamos;
salió mal, como es costumbre,
con el dedo y con la lumbre.
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