Calaveritas para tíos y tías

El tío que no deja que nadie toque el asador y la tía que en cada boda pregunta que para cuándo: así son los tíos y así salen retratados aquí. La calaca se les aparece y termina picando cebolla o aguantando el chisme. Ideales para leerlas en la reunión o dejarlas en la ofrenda.

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Que para cuándo

Mi tía Lupe pregunta que pa cuándo el casamiento; hasta a la muerte difunta la corrió con ese cuento.

El asador de tío Beto

Don Beto es el asador, nadie toca su parrilla; ni el compadre, ni el doctor, ni la muerte con su silla. Llegó la flaca al asado y le dio por opinar; mi tío, muy indignado, la puso luego a picar.

El tupper de tía Carmen

Tía Carmen, en la fiesta, lleva bolsa preparada; lo que sobra, lo que resta, se lo lleva de volada. Se murió el tío Fermín y hubo caldo en el velorio; la tía llegó al festín con su tupper, sin jolgorio. Hasta la muerte le dijo: -Guárdeme un poco de arroz; y la tía, muy de fijo, le llenó el tupper veloz.

El micrófono de tío Nacho

Mi tío Nacho, en las bodas, se echa todas, todas, todas; pide el micro y no hay quien se lo quite hasta las cien. Llegó la muerte al salón a buscar a un tal Ramón; pero oyó cantar al tío y se le enchinó hasta el frío. Se sentó en la mesa diez y aguantó de dos a tres; y en la cuarta serenata se salió, la pobre chata. Ni la muerte lo aguantó, ni la tía lo calló; mi tío sigue cantando y el salón sigue esperando.

La ventana de tía Chela

Tía Chela sabe todo lo que pasa en la manzana; y lo cuenta de otro modo muy temprano, en la ventana. Llegó la muerte al portón a llevarse a la señora; mas la sentó en el sillón y le contó sin demora. Se le fue toda la tarde entre chismes y café; y se fue, ya medio tarde, sin llevarse ni un por qué.

El tío bromista

Mi tío Chuy es un bromista, nadie sale de su lista; esconde el pan del altar nomás para molestar. Se disfrazó de calaca con sábana y con maraca; salió al patio a media noche a asustar a los del coche. Pero andaba la de veras con sábana y con ojeras; se encontraron en la esquina, se rieron de la rutina. Desde entonces, en noviembre, salen juntos en diciembre; mi tío con su maraca y la muerte con su placa.

Tío Pancho lo compone

Tío Pancho arregla todo: con alambrito y con cinta; lo arregla todo a su modo y hasta el muro se lo pinta. La calaca fue a buscarlo con la guadaña quebrada; no venía por llevarlo, nomás por una arreglada. Tío Pancho la soldó con alambre y con esmero; la huesuda le pagó con un año, sin dinero.

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