Calaveritas para tíos y tías
El tío que no deja que nadie toque el asador y la tía que en cada boda pregunta que para cuándo: así son los tíos y así salen retratados aquí. La calaca se les aparece y termina picando cebolla o aguantando el chisme. Ideales para leerlas en la reunión o dejarlas en la ofrenda.
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Que para cuándo
Mi tía Lupe pregunta
que pa cuándo el casamiento;
hasta a la muerte difunta
la corrió con ese cuento.
El asador de tío Beto
Don Beto es el asador,
nadie toca su parrilla;
ni el compadre, ni el doctor,
ni la muerte con su silla.
Llegó la flaca al asado
y le dio por opinar;
mi tío, muy indignado,
la puso luego a picar.
El tupper de tía Carmen
Tía Carmen, en la fiesta,
lleva bolsa preparada;
lo que sobra, lo que resta,
se lo lleva de volada.
Se murió el tío Fermín
y hubo caldo en el velorio;
la tía llegó al festín
con su tupper, sin jolgorio.
Hasta la muerte le dijo:
-Guárdeme un poco de arroz;
y la tía, muy de fijo,
le llenó el tupper veloz.
El micrófono de tío Nacho
Mi tío Nacho, en las bodas,
se echa todas, todas, todas;
pide el micro y no hay quien
se lo quite hasta las cien.
Llegó la muerte al salón
a buscar a un tal Ramón;
pero oyó cantar al tío
y se le enchinó hasta el frío.
Se sentó en la mesa diez
y aguantó de dos a tres;
y en la cuarta serenata
se salió, la pobre chata.
Ni la muerte lo aguantó,
ni la tía lo calló;
mi tío sigue cantando
y el salón sigue esperando.
La ventana de tía Chela
Tía Chela sabe todo
lo que pasa en la manzana;
y lo cuenta de otro modo
muy temprano, en la ventana.
Llegó la muerte al portón
a llevarse a la señora;
mas la sentó en el sillón
y le contó sin demora.
Se le fue toda la tarde
entre chismes y café;
y se fue, ya medio tarde,
sin llevarse ni un por qué.
El tío bromista
Mi tío Chuy es un bromista,
nadie sale de su lista;
esconde el pan del altar
nomás para molestar.
Se disfrazó de calaca
con sábana y con maraca;
salió al patio a media noche
a asustar a los del coche.
Pero andaba la de veras
con sábana y con ojeras;
se encontraron en la esquina,
se rieron de la rutina.
Desde entonces, en noviembre,
salen juntos en diciembre;
mi tío con su maraca
y la muerte con su placa.
Tío Pancho lo compone
Tío Pancho arregla todo:
con alambrito y con cinta;
lo arregla todo a su modo
y hasta el muro se lo pinta.
La calaca fue a buscarlo
con la guadaña quebrada;
no venía por llevarlo,
nomás por una arreglada.
Tío Pancho la soldó
con alambre y con esmero;
la huesuda le pagó
con un año, sin dinero.
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