Calaveritas para secretarias y asistentes
Detrás de cada oficina que camina derechito hay alguien que contesta el teléfono, acomoda la agenda y encuentra el papel que nadie halla. Estas calaveritas van dedicadas a las secretarias y asistentes que sostienen el changarro con paciencia y buen humor. La muerte llega a buscarlas, pero primero tiene que sacar cita.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
La agenda de doña Chela
Doña Chela, con su agenda,
tiene todo controlado;
ni la muerte se le enmienda
sin permiso ya firmado.
Llegó la flaca temprano
y Chela la registró;
le anotó cita en verano
y la flaca se aguantó.
El teléfono de Male
Suena el teléfono a gritos
y Male contesta amable;
la calaca, con sus ritos,
le marcó desde su cable.
- Aquí no paso llamadas
si no tiene usted su cita.
Y la flaca, sin entradas,
sigue en espera, solita.
El jefe desordenado
Don Ramiro, el licenciado,
nunca hallaba ni un papel;
todo estaba amontonado
menos lo de su Isabel.
Isabel, la secretaria,
le ordenaba hasta la vida:
su comida, su plegaria,
su corbata y su salida.
Se apareció la calaca
buscando al desordenado;
Isabel, que nada opaca,
le pidió turno sellado.
Le anotaron para enero
y la flaca se formó;
hoy espera en el fichero
el papel que no salió.
Lupita lo resuelve todo
Lupita todo resuelve:
el boleto y la comida;
lo que se pierde, ella vuelve
a poner en su medida.
La muerte entró a la oficina
preguntando por Julián;
Lupita, muy cantarina,
le dijo: - Fue por su pan.
La flaca esperó sentada
sin quejarse ni un ratito;
Lupita, muy ocupada,
le pasó su cafecito.
Se fue la muerte contenta
con su vaso desechable;
y hasta el día de hoy comenta
que Lupita es impagable.
Las copias de don Fermín
Don Fermín pidió las copias
como siempre, para ayer;
Rosaura, con manos propias,
las tuvo antes de comer.
Llegó la calaca al piso
con la lista de aquel año;
y Rosaura, sin permiso,
la mandó al cuarto de baño.
Y la flaca se hizo bolas
buscando el tal don Fermín;
se quedó esperando a solas
con su copia y sin su fin.
Techi y los secretos
Techi guarda los secretos
de la empresa y del patrón;
y conoce los aprietos
y no suelta ni un renglón.
Vino la muerte a sacarle
la verdad de aquel enredo;
Techi solo supo darle
un café y un - Yo no puedo.
La flaca se fue enojada
y hasta la fecha no ha vuelto;
Techi sigue, muy calmada,
con el chisme bien envuelto.
El día de la secretaria
Una vez al año hay flores
y un pastel en la oficina;
los demás días, señores,
puro trámite y rutina.
Vino la flaca al festejo
y le dijo al gran patrón:
- Te regalo un buen consejo:
súbele el sueldo a Asunción.
El patrón dijo que sí
nomás por miedo a la muerte;
y ella se quedó ahí
con aumento y buena suerte.
Se fue la flaca de fiesta
con su plato de pastel;
dejó una nota bien puesta
diciendo: - Vuelvo por él.
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