Calaveritas para repartidores
Cruzar la ciudad con el paquete bien amarrado, aguantar el aguacero y llegar antes de que se enfríe el pedido. Aquí la huesuda se sube a la moto creyendo que reparte fácil y termina perdida en un fraccionamiento sin números. Van para quienes viven en la calle con el casco puesto.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
La moto de Beto
Corría Beto en su motito
con el pedido bien frío;
la flaca le hizo un gritito
y él se metió al desvío.
Cinco estrellas
La calaca pidió cena
y esperó junto al portón;
llegó Rosa, muy serena,
con la sopa y el limón.
Le puso cinco estrellas
y un mensaje de favor:
-Ya no vengas con querellas,
ven mejor de repartidor.
El aguacero de Ismael
Se soltó el agua en la tarde
y el semáforo en su rojo;
Ismael, que no es cobarde,
se limpiaba con el flojo.
Apareció la pelona
bajo el puente, sin abrigo;
le dijo: -Vengo en tu zona
a llevarte, buen amigo.
Él le dio su impermeable
y le prestó el asiento;
la huesuda, muy amable,
se subió sin miramiento.
Dio dos vueltas al mercado
empapada hasta los huesos;
y bajó diciendo: -He errado,
mejor sigo con los rezos.
El domicilio sin número
Traía Lupita un paquete
para el once de Bugambilias;
no hallaba ni el machete
ni las casas de dos filas.
La muerte llegó de guía
con su lámpara de hueso;
y juraba que sabía
dónde estaba todo eso.
Dieron vueltas la manzana
como cuatro o cinco veces;
la calaca, ya sin gana,
se sentó a contar sus meses.
Y Lupita, con su maña,
preguntó en una tiendita;
entregó, cobró la hazaña
y dejó a la flaca a pie, solita.
La app de la Catrina
Se bajó la aplicación
la Catrina en su teléfono;
para hacer recolección
de la gente y de su sueño.
Le cayó pedido doble
hasta el cerro más lejano;
subió el cerro, pobre y noble,
con el casco en una mano.
Cuando quiso reclamar
se cayó la conexión;
se tuvo que regresar
sin propina y sin razón.
Desde entonces la huesuda
ya no acepta ni un viajecito;
dice que la gente ruda
son los del cascotito.
La propina de don Chava
Don Chava, veterano
de la moto y el mandado,
repartía cada verano
con el mapa memorizado.
Llegó la muerte a su ruta
con la lista de la esquina;
y le dijo: -Ven, disfruta,
te convido a mi cantina.
Don Chava le dio el cambio
y un billete de propina;
la flaca, en ese intercambio,
se quedó de su vecina.
Hoy le cuida la casaca
y le calienta el café;
dicen que hasta la calaca
se enterneció, no sé de qué.
Fin de turno
Ya se apagan los motores
allá por la medianoche;
se despiden repartidores
como quien deja su coche.
La huesuda hizo la cuenta
de los viajes de la banda;
se asustó con la tormenta
de kilómetros que anda.
-Yo camino todo el año
-les confesó con respeto-,
pero ustedes, sin engaño,
me ganaron el trayecto.
Colgó el casco en el perchero
y se fue por su tortilla;
dijo: -Vuelvo el mes entero,
pero ya como cuadrilla.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.