Calaveritas para pescadores

Salir con la lancha antes del amanecer, tender la red y regresar con lo que la marea quiso dar. Aquí la huesuda se sube de tripulante y acaba mareada y sin captura. Van para quienes conocen el mar mejor que la calle.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

La lancha de Toño

Salió Toño con la aurora empujando su lanchita; y la flaca, muy señora, se quedó en la playita.

El pescado que se fue

Picó un huachinango grande en el hilo de Ramiro; y jalaba como un ande que no cabe en un suspiro. La muerte quiso ayudar y lo soltó por babor; hoy no la dejan pescar ni de mera espectador.

La red de don Chuy

Don Chuy remienda su red en la arena, cada tarde; con la aguja y con la sed de que el nudo nunca tarde. Se sentó la calaquita a aprender aquel amarre; se enredó como cabrita y no hallaba cómo zafarse. Don Chuy tuvo que cortarla con cuchillo de filete; y después de desatarla le prestó su chalequete. Desde entonces la pelona no se acerca a la ribera; dice que esa red redonda es más lista que cualquiera.

La marea

Sabe Lola la marea como sabe su cocina; cuándo sube, cuándo ondea y en qué hora se atina. La Catrina, presumida, dijo: -Yo también le sé. Y se fue mar adentro, atrevida, sin mirar el oleaje aquel. La agarró la marea alta y la trajo de regreso; revolcada y hecha falta, sin un hueso en su hueso. Lola la sacó del agua con la cuerda y la paciencia; y le dijo: -No hay quien traiga al mar en su conveniencia.

El motor fuera de borda

Se apagó el motor de Nacho a dos millas de la orilla; y se puso el sol muy gacho sobre toda aquella quilla. La flaca, de polizonte, celebró la buena suerte; y miraba el horizonte esperando ver la muerte. Nacho abrió la tapa aquella, sopló bujía y gasolina; arrancó con una estrella y enfiló pa' la marina. Llegó al muelle antes de nueve con dos hieleras repletas; y la calaca, que no bebe, se tomó tres, indiscretas.

La cooperativa

En la cooperativa pesan el camarón y la sierra; y las cuentas siempre besan lo que dio la mar y tierra. Se formó la calavera con dos peces de cartón; para ver si en la frontera le pagaban su ilusión. Don Prisciliano midió, revisó y la descubrió; sin enojo le explicó que el pescado no es de dos. Se fue roja de vergüenza con su fraude bajo el brazo; y aprendió, sin más creencia, que aquí nadie da un mal paso.

El caldo de la playa

Puso doña Tere el caldo con cabezas y epazote; y se juntó todo el faldo de la playa y de su bote. La huesuda se sentó en la mesa de plástico; y el aroma la venció con su humo tan elástico. Se tomó tres platos hondos y pidió una cuarta ronda; se olvidó de los redondos nombres de su lista honda. Se durmió bajo la palma con la panza satisfecha; y dejó a la playa en calma hasta el año de la fecha.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.