Calaveritas para novios y novias
El amor también se presta para la burla cariñosa: el novio que olvida las fechas, la novia que manda doscientos mensajes y esa pareja del parque que ni la muerte se atreve a separar. Estas calaveritas para novios y novias mezclan romance y humor con rima cuidada, ideales para dedicar en Día de Muertos, escribir en una tarjeta o leer en pareja entre risas. Todas mantienen un tono tierno, nunca ofensivo.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
El novio distraído
Mi novio, Rubén Almanza,
se le olvida cada cosa:
la reserva, la esperanza
y la fecha más hermosa.
Vino la muerte a buscarlo
un catorce de febrero;
lo encontró, sin encontrarlo,
en la fila del florero.
-Ya te llevo -dijo ella-.
-Espérame, calaquita,
que le debo a mi doncella
una rosa y una cita.
La huesuda lo esperó,
le compró hasta el chocolate,
y a los dos los acompañó
al café del Molcajete.
La novia mensajera
Mi novia Xóchitl Beltrán
manda mensajes sin plan:
buenos días, ¿ya comiste?,
¿por qué tarde respondiste?
Entró la muerte al buzón
a dejar su citación;
la dejaron en el visto
como a cualquier imprevisto.
Hoy la muerte, resignada,
manda audio de madrugada;
mi novia, con gran cariño,
le responde con un guiño.
Cita a ciegas
Me invitaron a una cita
con alguien muy misterioso;
llegó flaca, muy bonita,
con vestido primoroso.
Platicamos toda la noche
de la vida y del amor;
me dejó, sin más reproche,
diez años de buen humor.
Los novios del parque
En la banca del jardín
se querían Lupe y Beto:
él llevaba mandolín
y ella un verso muy discreto.
Fue la muerte a separarlos
un domingo por la tarde;
se quedó para escucharlos
y se fue sintiendo cobarde.
Hoy la flaca los procura,
los visita y los saluda,
porque halló en esa ternura
una cosa que no muda.
El anillo de compromiso
Compró Julio un anillito
con dos años de trabajo,
lo guardó en un cajoncito
y ensayó su agasajo.
Cuando estaba por hincarse
se asomó la calavera;
él le dijo: -Sin quejarse,
haga fila allá afuera.
La huesuda se esperó,
vio la escena conmovida;
cuando Rosa contestó,
se marchó, ya convencida.
Y ahora en cada aniversario
llega puntual la Catrina
con un ramo extraordinario
y un pastel de mandarina.
Promesa
Te prometo, amor bonito,
si la flaca me convida,
le pediré un ratito
para darte otra vida.
Amor a distancia
Sara vive en Culiacán
y Damián en Mazatlán;
se hablan cada madrugada
y se extrañan la jornada.
Fue la muerte a visitarlos,
uno y otro, en su ciudad;
no logró jamás llevarlos:
se escapaban de verdad.
Al final, ya fastidiada,
los llevó a los dos al mar,
y les dijo: -Enamorada
no me queda más que dar.
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