Calaveritas literarias para Tania

Tania es nombre de mujer que no se raja y que además invita a todos. Aquí van versos para dedicarle en el altar, en el trabajo o en la fiesta de noviembre. La Catrina la persigue de oficio en oficio y siempre acaba haciéndole caso.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Tania en el festival

Tania canta en el festival como nadie, y sin igual; y no falla ni en ensayo ni en el mero mes de mayo. La calaca se subió al templete y se plantó; quiso echarse su canción y le falló su pulmón. Tania la tomó del brazo sin soltarla ni un pedazo; y le enseñó a respirar y despacio a comenzar. Cantaron las dos a coro y ganaron todo el oro; hoy la muerte, muy contenta, en el coro se presenta.

La mesa de Tania

Tania junta a los parientes con tamales bien calientes; nadie falta a su llamado ni el que vive del otro lado. Fue la muerte a la reunión sin llevar ni invitación; Tania la sentó a la mesa y le sirvió con largueza. Se juntó con sus abuelos y contaron sus desvelos; se rieron toda la noche sin pensar en el reproche. Cuando quiso ya cobrarse no supo ni de acordarse; hoy la esperan en la casa como parte de la raza.

La contadora Tania

Tania cuadra cada cuenta y no falla ni en la renta; no se le escapa un centavo ni de un peso ni de un clavo. Llegó la muerte a auditarla y de paso, a molestarla; traía cuentas atrasadas de mil almas ya olvidadas. Tania revisó el papel y le halló su cascabel; le faltaban mil recibos y le sobraban los vivos. Le salió una multa fea que ni el diablo se la crea; hoy la muerte paga a plazos y a Tania le manda abrazos.

Tania la mesera

Tania atiende doce mesas y recuerda las promesas; carga el plato en cada brazo y no tira ni un pedazo. Se sentó la calaquita en la mesa más bonita; pidió sopa, pidió arroz y llamó con fuerte voz. Tania le llevó de todo y le dio servicio a modo; la Catrina se atascó y la cuenta no pagó. Se salió por la cocina como rata de la esquina; la alcanzó Tania en la puerta y le puso cuenta abierta.

Tania y su moto

Tania reparte en su moto, lleve lluvia o terremoto; llega siempre calientito el pedido, y en ratito. Hizo el pedido la flaca allá arriba, en su barraca; y pidió tacos, refresco y un postre medio grotesco. Tania subió aquel camino con su moto y su destino; tocó tumba con la mano y le abrieron muy temprano. La Catrina no traía ni un centavo para el día; hoy Tania cobra por mes y le cobra el interés.

La tiendita de Tania

Tania atiende la tiendita, la más surtida y bonita; tiene todo: sal, tortilla, veladora y mantequilla. Fue la muerte por su vela para el altar de su abuela; la quería sin pagar y encimada, y sin cobrar. Tania le cerró la reja y le habló como a una vieja: -Ni a la flaca le regalo, que el negocio no es de palo. La huesuda se enojó y con nada se marchó; hoy la muerte, ya sin maña, compra vela y no regaña.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.