Calaveritas literarias para Rebeca
Las Rebecas tienen carácter y también tienen mano suave, y las dos cosas se notan en cuanto entran a un cuarto. Estas calaveritas están escritas para dedicárselas a ella, ya sea en la escuela, en la oficina o en plena fiesta. La Catrina viene por Reby y casi siempre sale perdiendo.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
Rebeca en el salón
Rebeca llega al salón
con su libro y su crayón;
se sentó junto a la flaca
que llegó con su matraca.
La calaca no sabía
ni la a ni la e ese día,
y Rebeca, muy paciente,
le enseñó lo suficiente.
Aprendió a escribir su nombre
y le dio muchísima hambre;
compartieron la manzana
y jugaron la semana.
Ya en la clase de lectura
la huesuda se apresura
por sacarse un diez brillante
como Reby, su ayudante.
Los abrazos de Reby
Rebeca reparte abrazos
y compone los pedazos;
si algo duele en esta casa
ella llega y se le pasa.
Vino la muerte a buscarla
y no supo ni tocarla;
la encontró meciendo un niño
y le dio el mismo cariño.
Se sentó la calavera
como visita cualquiera;
Reby le sirvió su plato
y le dijo: -Come un rato.
Se le hizo tarde a la muerte
platicando de la suerte,
y hoy Rebeca, entre la gente,
tiene amiga permanente.
Reby la estilista
Rebeca corta el cabello
y te deja hasta más bello;
pidió cita la Catrina
para verse más divina.
-Quiero rayitos y flequillo
y un peinado muy sencillo,
que esta noche hay una fiesta
y quiero salir bien puesta.
Reby le buscó el cabello
y no halló ni un solo vello;
le pintó la calavera
de morado y primavera.
Salió la flaca de moda
y la vio la gente toda;
hoy Rebeca la retoca
y la muerte ya no toca.
La marchanta Rebeca
Rebeca vende en el puesto
jitomate y todo el resto;
pesa, cobra y da pilón
con su mero corazón.
Llegó la flaca al mercado
con su bolso remendado:
-Deme un kilo de manzana
y regáleme la lana.
-Aquí nadie fía nada,
ni la muerte está invitada.
Le pesó con mano dura
y le cobró la factura.
La huesuda, sin centavo,
se quedó pelando el nabo,
y hoy le carga los costales
por sus pesos semanales.
La enfermera Rebeca
Rebeca pone inyecciones
sin temblarle los riñones;
tiene mano de algodón
y valor de batallón.
Se metió la calaquita
a la sala de visita
buscando algún pacientito
y llevarse al viejecito.
Reby la vio en el pasillo
y le dio un buen calmantillo;
la durmieron tres semanas
en las camas más lejanas.
Y despertó atarantada
y con bata bien planchada;
hoy la flaca es la enfermera
y Rebeca, la primera.
Reby en el karaoke
Rebeca canta en la fiesta
y ni el micro le molesta;
se avienta un ranchero entero
sin bajarle ni al lucero.
Fue la muerte a competir
y se puso a presumir;
pidió a gritos su canción
y afinó bien su esternón.
Le salió puro chiflido
y un quejido mal medido;
y la gente se tapó
y ninguno la aplaudió.
Ganó Reby la corona
con su voz que bien entona;
la calaca, resignada,
le hace coro en cada entrada.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.