Calaveritas literarias para Rafael
A Rafael todos le dicen Rafa y siempre llega cuando ya se acabó el mole. La calaca lo ha buscado en la barbería, arriba de un poste, en media cancha y hasta revisando facturas, y cada vez se regresa con las manos vacías. Aquí van unas calaveritas para todos los Rafas de la familia.
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Rafita y su libreta
Rafita llega temprano,
saluda dando la mano;
se sabe todas las sumas
y a todos les presta plumas.
La flaca fue al pizarrón
a resolver la lección;
Rafita se la explicó
y la flaca la sacó.
La calaca, agradecida,
le regaló una comida;
hoy va a clases cada día
por si toca poesía.
Rafa y la cocina
Rafael llega en la tarde,
silbando desde la esquina;
se sacude el polvo que arde
y se mete a la cocina.
Vino la flaca a buscarlo
y le habló con dulce voz;
Rafa le pidió esperarlo
mientras servía el arroz.
La flaca probó el guisado,
repitió tres veces plato;
y se fue con el recado
de volver dentro de un rato.
Rafa el barbero
Rafa tiene barbería,
corta el pelo todo el día;
platica de futbolito
y te deja bien bonito.
Llegó la flaca a cortarse
y también quiso peinarse;
Rafa buscó en su cabeza
y no encontró ni maleza.
Le puso peluca güera
con chinos de primavera;
hoy la flaca, presumida,
se tarda toda la vida.
Rafa y los cables
Don Rafa es electricista,
sube al poste como artista;
conecta cables pelados
y los deja bien pegados.
La flaca quiso apagar
la luz para trabajar;
tocó un cable sin cuidado
y quedó con pelo alzado.
Quedó la flaca prendida
como foco de avenida;
y hoy la usan de farol
cuando ya se mete el sol.
Rafa pita el partido
Don Rafa pita el partido
con su silbato lucido;
y aunque le griten de todo,
él sigue firme en su modo.
Llegó la flaca a jugar
de delantera estelar;
clavó un golazo tremendo
y fue por Rafa corriendo.
Pero Rafa lo anuló
y la tarjeta sacó;
la flaca salió expulsada
y el partido acabó en nada.
Rafa saca la cuenta
Don Rafa es buen contador,
lleva números y amor;
cuadra el mes hasta el centavo
y no le tiembla ni un clavo.
Llegó la flaca a cobrar
lo que se debe pagar;
don Rafa sacó el papel
y le encontró un error cruel.
Resulta que ella debía
muchos años de alegría;
Rafa le hizo un buen descuento
y se salvó en el momento.
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