Calaveritas literarias para Perla
A Perla se le nota de lejos: llega, saluda a todos y no deja a nadie con hambre. La flaca la ha buscado en el puesto de flores, en la cantina, junto al comal y hasta frente a la cámara, y siempre se va retratada y sin encargo. Aquí van calaveritas para las Perlas.
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Perla y su lonchera
Perla trae su lonchera
con manzana y con galleta;
la comparte con quien quiera
y la anota en su libreta.
La calaca se acercó
con la panza retumbando;
Perla nada le negó
y le fue todo pasando.
Se comió hasta la manzana
y el jugo de mandarina;
hoy la flaca, en la mañana,
hace fila en la cocina.
Mi abuela Perla
Mi abuela se llama Perla
y en la casa brilla más;
nunca dejo de quererla
y no pido nada más.
Vino la flaca a la reja
preguntando por mi abuela;
y Perla asomó la oreja
y le sirvió su canela.
Se tomaron dos jarritos
y contaron mil secretos;
y la flaca, en dos ratitos,
se olvidó de sus decretos.
Perla y sus flores
Perla vende flor de muerto
en el puesto del mercado;
deja todo bien dispuesto
y el manojo bien atado.
Vino la flaca a comprar
para su propio altarcito;
y empezó a regatear
por un peso y un poquito.
Perla no le bajó nada
y le cobró hasta el listón;
hoy la flaca, resignada,
vende flores de a montón.
Perla la mesera
Perla sirve las cervezas
con la charola en el brazo;
les levanta las tristezas
y no tira ni un vasazo.
Llegó la flaca a la mesa
con más sed que un desierto;
se echó doce, sin sorpresa,
y dejó el barril abierto.
Perla le llevó la cuenta
con propina por delante;
la calaca, medio lenta,
se quedó ahí de ayudante.
Perla y el comal
Doña Perla hace tortillas
desde antes de que amanezca;
las palmea en las orillas
y no deja que endurezca.
Llegó la flaca al comal
a robarse una tortilla;
se quemó todo el costal
y le tronó la costilla.
Perla le sobó la mano
y le dio de las calientes;
hoy la flaca, muy temprano,
ya se forma con las gentes.
Perla y su cámara
Perla retrata a la gente
en la boda y el bautizo;
no hay quien salga indiferente
con la lámpara y su hechizo.
Llegó la flaca a posar
con su vestido de gala;
no se pudo acomodar:
se le fue el hueso del ala.
Perla le arregló el retrato
con pintura y con cariño;
hoy la flaca, por un rato,
se ve joven como un niño.
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