Calaveritas literarias para Nayeli
Nayeli anda siempre con prisa y con la risa por delante, y así ni la flaca le sigue el paso. Estos versos van para la ofrenda, para el salón o para la fiesta con los cuates.
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Nayeli en la fila
Nayeli va muy temprano
con su lonche y su cuaderno;
va brincando charco y llano
con un ánimo muy tierno.
En la fila la esperaba
una flaca chaparrita
que de gorra se colaba
con la risa muy bonita.
Naye le partió su fruta,
le prestó su suetercito,
la formó bien en la ruta
y le dio hasta su besito.
La calaca ya no quiso
regresarse a su trabajo;
se quedó, con buen permiso,
a jugar allí debajo.
Naye, la que no falla
Naye llega cuando duele,
cuando nadie va a venir;
trae su caldo, que bien huele,
y las ganas de reír.
Vino a verla la Catrina
con su rebozo de luto;
la pasaron a la esquina
y le dieron un minuto.
Naye le sirvió su plato,
le contó lo que sufría,
le enseñó cada retrato
y el amor que repartía.
La Catrina se hizo chica
en la silla del rincón;
se guardó su tarjetica
y salió por el portón.
Naye la repostera
Naye hornea sus pasteles
con betún de tres colores;
les pone fresas y mieles
y unas letras de mil flores.
La Catrina le encargó
un pastel de cumpleaños:
-Ponle todo lo que yo
no he probado en tantos años.
Naye le horneó tres pisos
de chocolate y de nuez,
con merengues y permisos
para repetir después.
La Catrina se comió
hasta el último pedazo;
la guadaña se soltó
y todo acabó en abrazo.
Naye la fotógrafa
Naye saca los retratos
de bautizos y de gatos;
pone luz, dice: -Sonría,
y te saca hasta alegría.
Llegó la flaca a posar
y no dejaba de hablar:
-Quiero foto de perfil
y otra en pose juvenil.
Naye le arregló el sombrero
y le dijo: -Aquí la espero;
puso el flash, contó hasta tres
y salió puro revés.
En la foto no aparece,
solo un humo que se mece;
y de tanto repetir
ya se le olvidó salir.
Naye la mesera
Naye lleva cuatro platos
en un brazo y sin temblar;
se acuerda de los relatos
y de lo que han de tomar.
Se sentó la calavera
en la mesa de hasta el fondo:
-Tráigame la carta entera
y un cafecito redondo.
Naye le llevó la sopa,
el arrocito y guisado;
le rellenó bien la copa
y le trajo hasta el recado.
Cuando fue a pagar la cuenta
la huesuda no traía;
así que hoy paga su afrenta
lavando la loza fría.
Naye la de tránsito
Naye para los camiones
con silbato y con razones;
no le pasa ni un pelado
ni el que va bien apurado.
Se pasó el alto la flaca
manejando una matraca;
Naye alzó la mano en cruz
y le apagó hasta la luz.
-Su licencia y su tarjeta,
su seguro y su libreta.
La huesuda, sin papeles,
ofreció pan y pasteles.
Naye le hizo su infracción,
el corralón y el sermón;
y la flaca, sin su carro,
hoy camina por el barro.
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