Calaveritas literarias para Noé
Noé es nombre corto que cae redondo en el verso y en la ofrenda. Aquí hay calaveritas para dedicarle, desde una tranquila para el salón hasta otras con harto relajo para la familia. La flaca lo persigue de oficio en oficio y nunca le atina.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
Noé en el salón
Noé lleva su mochila
y se forma bien en fila;
contesta lo que le toca
sin abrir de más la boca.
Se sentó atrás la Catrina
a copiarle su rutina;
y quería sacar diez
sin estudiar ni una vez.
Noé le dijo: -Así no;
hay que hacerle como yo:
hay que leer y repasar
y en la casa practicar.
La calaca hizo tarea,
aunque nadie se lo crea;
se sacó ocho en el examen
y le dieron su dictamen.
Noé llega cuando llueve
Noé llega cuando llueve
y de ahí nadie lo mueve;
si hace falta alguna mano
ahí está, tarde o temprano.
Fue la muerte a su ventana
una noche muy temprana;
lo encontró cuidando enfermos
y contando sus inviernos.
Se sentó en el otro lado
sin decirle su recado;
lo miró toda la noche
y guardó bien su reproche.
Al llegar la madrugada
se salió por la enramada,
y le dijo, ya en la puerta:
-Vuelvo cuando nadie advierta.
Noé el plomero
Noé arregla las goteras
y destapa coladeras;
con su llave y su cubeta
deja el baño de receta.
Le llamó la calavera:
-Tengo fuga en la escalera;
se me inunda el camposanto
y ya nado, y no me espanto.
Fue Noé con su maleta,
su cubeta y su piqueta;
y tapó fugas a montón
y hasta le puso un tapón.
Le pasó la cuenta larga
y a la muerte se le amarga;
y hoy le paga cada mes
sin quejarse, ya lo ves.
El velador Noé
Noé cuida por la noche
la bodega y hasta el coche;
con su lámpara y su silla
no se le escapa ni ardilla.
Se coló la calavera
por la barda más trasera;
iba a llevarse a Noé
sin decir por qué ni qué.
Prendió Noé la linterna
y le echó la luz eterna;
la Catrina se cegó
y en el pozo se metió.
La sacaron con la cuerda
toda chueca y toda lerda;
hoy le ayuda en la garita
y le sirve la sopita.
Noé el zapatero
Noé arregla los zapatos
se los deja bien baratos;
pega suela, cose y clava
y ninguno se le traba.
Fue la muerte con sus botas,
con las suelas ya muy rotas:
-Póngamelas de a de veras,
que camino mil carreras.
Le clavó una suela nueva
y un tacón que no se lleva;
y salió alta la Catrina
y no daba ni la esquina.
Se cayó de puro tumbo
y perdió por fin su rumbo;
y hoy camina en huarache
que Noé le dio de cache.
El taxi de Noé
Noé lleva pasajeros
desde el alba a los luceros;
cobra justo lo debido
y te deja bien servido.
Se subió la calaquita
con su bolsa y su cajita:
-Lléveme hasta el camposanto
y le pago con espanto.
Noé arrancó despacito
y le cobró un buen tantito;
se pasó por el mercado
y llegaron a otro lado.
No le alcanzó lo del viaje
y dejó ahí el equipaje;
hoy le lava la carroza
y le limpia hasta la loza.
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