Calaveritas literarias para Martha
A Martha le siguen diciendo Martita aunque ya sea la más alta de la casa. La calaca la trae en la mira desde hace rato y todavía no le atina. Aquí van sus calaveritas, para el altar, para la escuela o para la sobremesa de noviembre.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
Martita y la lectura
Martita, la más pequeña,
es la reina del salón;
canta, escribe y hasta enseña
la lección del corazón.
Se coló la calaquita
en la clase de español:
-Vengo por esta chiquita
antes de que salga el sol.
Martita, sin asustarse,
le mandó hacer la lectura
de un poema, sin cansarse
y con muy buena postura.
La calaca leyó apenas
dos renglones, no hubo más;
se enredó con las escenas
y se fue mirando atrás.
Martha huele a leña
Martha huele a leña y a caldo,
y le sobra el buen respaldo;
donde llega hay quien la abrace
y ningún pleito se le hace.
Se coló la muerte al cuarto
con su lista y su reparto;
yo le dije: -Aquí no toca,
y le tapé bien la boca.
Le serví su plato lleno
de un pozole de lo bueno;
se comió tres tortillotas
y se aflojaron sus botas.
Se durmió sobre el petate
sin acabar el combate;
y al llegar la madrugada
se fue sin llevarse nada.
Las tortillas de Martha
Martha tuesta las tortillas
y le salen sin orillas;
llegó la muerte al comal
con un hambre colosal.
-Deme un kilo bien calientes
que ya crujen mis dos dientes;
échemelas al papel
que hoy no traigo ni un mantel.
Martha le sirvió el montón
con su salsa y su limón;
la calaca, sin cuchara,
se metió hasta media cara.
Se atragantó con la masa
y no se movió de casa;
hoy le muele el nixtamal
y no piensa en otro mal.
El reloj de la Catrina
Martha arregla relojitos
con tornillos infinitos;
llegó la muerte apurada
con su hora bien atrasada.
-Se paró mi reloj viejo
y me falta hasta el consejo;
si no suena la campana
yo no llego en la mañana.
Martha lo abrió con cuidado
y encontró un gran enredado;
tres arañas, un gusano
y un tornillo muy anciano.
Se lo entregó puntualito
con su cuerda y su ruidito;
pero el tic le puso lento
y la flaca llega a tiento.
Martha canta la lotería
Martha canta la baraja
y a ninguno se le raja;
se sentó la calavera
con su tabla y su manera.
-Cánteme usted El Borracho,
La Sirena y El Muchacho;
que ya traigo casi llena
mi tablita, y sin la pena.
Martha le cantó La Muerte
y le dio la mala suerte;
la Catrina se paró
y su tabla derramó.
Se cayeron los frijoles
y rodaron los faroles;
perdió el juego y el mandado
y se fue sin lo apostado.
Martha barre la plaza
Martha barre allá en la plaza
y no deja ni una traza;
se atravesó la pelona
arrastrando su corona.
-Vengo a hacerle compañía
mientras barre todo el día;
y al final, cuando termine,
nos iremos sin que opine.
Martha le pasó una escoba
de las que nadie le roba:
-Si me ayuda, terminamos
y después de eso nos vamos.
Barrió calles y jardines
y banquetas y festines;
se cansó la condenada
y pidió una limonada.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.