Calaveritas literarias para Magdalena

Magdalena contesta a Magda y en las dos cabe la misma mujer trabajadora. La huesuda la ha buscado en el lavadero, en el puesto de dulces, entre las hierbas del mercado y hasta frente al piano, y siempre acaba saliendo con la cola entre las patas. Aquí van sus versos.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Magda y su verso

Magda escribe una calaca para el concurso de escuela; la escribió con su matraca y se la leyó a su abuela. La Catrina, muy atenta, se sentó a oír el poema; se rió y no se lamenta de salir en cada tema. Magda ganó su lugar con su verso bien medido; hoy la muerte, sin llorar, le aplaudió el verso lucido.

Magdalena, mi madrina

Magdalena, mi madrina, me regala su sonrisa; me despierta en la cocina y me apura sin la prisa. Llamó la flaca a la puerta buscando a la Magdalena; y la encontró ya despierta sirviendo café y su cena. Le sirvió una taza llena de atolito y pan tostado; la calaca, ya sin pena, se quedó sin el recado.

Magda y su jabón

Magda talla la ropita con jabón y con cepillo; no hay mugre que se permita ni en el puño ni el bolsillo. Llegó la flaca a lavar su rebozo bien manchado; no lo pudo restregar por el hueso descarnado. Magda le dejó el rebozo más blanquito que la sal; hoy la flaca, muy de gozo, le trae hasta su costal.

Magda y sus dulces

Magda vende calaveras de azúcar y de limón; las adorna por hileras y les pinta un corazón. Se acercó doña la parca a mirar la mercancía; se miró como monarca y se vio con alegría. Se comió su propio nombre escrito de azúcar rosa; y hoy no espanta a ningún hombre porque solo anda golosa.

Magda y sus hierbas

Magda vende en el mercado manzanilla y epazote; cura el susto y lo espantado con un té y un buen azote. Llegó la flaca cansada con dolor en el tobillo; Magda le dio la sobada con romero y con tomillo. Le tronó la coyuntura y quedó como de nuevo; hoy la flaca, muy segura, ya no se lleva ni un huevo.

Magda y su piano

Magda enseña a tocar piano con escalas y canciones; les corrige hasta la mano y el compás de los sones. Se sentó la flaca al banco a tocar con sus deditos; le tronó hasta el hueso blanco y salieron puros gritos. Magda le marcó el compás con la regla y con la mano; hoy la flaca estudia más y practica muy temprano.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.