Calaveritas literarias para Ileana
A Ileana le gusta hacer bien las cosas y que se note. La huesuda la ha buscado en el salón, en la cocina, en el consultorio y hasta en la libreta de cuentas, y siempre sale perdiendo la partida. Aquí van versos para dedicárselos en el altar o por mensaje.
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Ileana lee
Ileana lee su cuento
los lunes por la mañana;
no le falla ni un acento
y lo repite la campana.
Se asomó la calaquita
por la puerta del salón;
se sentó bien derechita
a escuchar todo el renglón.
Cuando terminó la historia
la calaca ya aplaudió;
olvidó su trayectoria
y a nadie se le llevó.
Ileana, mi comadre
Ileana es mi comadre
de risas y de cazuela;
me consuela como madre
y me riñe como abuela.
Vino la flaca a llevarla
un domingo de tamales;
yo no supe ni avisarla
por servir los comensales.
La huesuda, ya servida,
se quedó de sobremesa;
ya olvidó su despedida
y hoy es una más de mesa.
Ileana y sus pasteles
Ileana hace pasteles
de tres leches y de nuez;
los decora con papeles
y los vende de una vez.
Encargó la calavera
un pastel para su día;
Ileana, tan ligera,
se lo entregó al mediodía.
Se comió el pastel completo
y quedó bien empachada;
hoy la flaca, en su secreto,
pide siempre otra tajada.
Ileana, la dentista
Ileana, la dentista,
te la saca sin dolor;
te da limpieza y revista
y te deja el diente en flor.
Llegó la flaca a la silla
con dolor de calavera;
Ileana, muy sencilla,
le sacó toda la hilera.
Se quedó sin dentadura
y no puede ni morder;
hoy la muerte, con ternura,
ya tan solo viene a ver.
Ileana y sus pacientes
Ileana cura perros,
gatos, pericos y un pato;
los saca de sus encierros
y les cobra muy barato.
Llegó la flaca y su perro
a que le echen la vacuna;
el perrito era de fierro
y le aullaba hasta la luna.
Ileana lo bañó
y le puso su collar;
el perrito se quedó
y a la flaca echó a ladrar.
Ileana y sus cuentas
Ileana lleva cuentas
de la tienda y del taller;
no se le pierden las ventas
ni un solo peso de ayer.
Llegó la flaca a auditarla
con la lista de partida;
y a fuerzas quiso apuntarla
como cuenta ya vencida.
Ileana revisó
y le halló un error total;
la calaca se apenó
y hoy le paga hasta el local.
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