Calaveritas literarias para Ileana

A Ileana le gusta hacer bien las cosas y que se note. La huesuda la ha buscado en el salón, en la cocina, en el consultorio y hasta en la libreta de cuentas, y siempre sale perdiendo la partida. Aquí van versos para dedicárselos en el altar o por mensaje.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Ileana lee

Ileana lee su cuento los lunes por la mañana; no le falla ni un acento y lo repite la campana. Se asomó la calaquita por la puerta del salón; se sentó bien derechita a escuchar todo el renglón. Cuando terminó la historia la calaca ya aplaudió; olvidó su trayectoria y a nadie se le llevó.

Ileana, mi comadre

Ileana es mi comadre de risas y de cazuela; me consuela como madre y me riñe como abuela. Vino la flaca a llevarla un domingo de tamales; yo no supe ni avisarla por servir los comensales. La huesuda, ya servida, se quedó de sobremesa; ya olvidó su despedida y hoy es una más de mesa.

Ileana y sus pasteles

Ileana hace pasteles de tres leches y de nuez; los decora con papeles y los vende de una vez. Encargó la calavera un pastel para su día; Ileana, tan ligera, se lo entregó al mediodía. Se comió el pastel completo y quedó bien empachada; hoy la flaca, en su secreto, pide siempre otra tajada.

Ileana, la dentista

Ileana, la dentista, te la saca sin dolor; te da limpieza y revista y te deja el diente en flor. Llegó la flaca a la silla con dolor de calavera; Ileana, muy sencilla, le sacó toda la hilera. Se quedó sin dentadura y no puede ni morder; hoy la muerte, con ternura, ya tan solo viene a ver.

Ileana y sus pacientes

Ileana cura perros, gatos, pericos y un pato; los saca de sus encierros y les cobra muy barato. Llegó la flaca y su perro a que le echen la vacuna; el perrito era de fierro y le aullaba hasta la luna. Ileana lo bañó y le puso su collar; el perrito se quedó y a la flaca echó a ladrar.

Ileana y sus cuentas

Ileana lleva cuentas de la tienda y del taller; no se le pierden las ventas ni un solo peso de ayer. Llegó la flaca a auditarla con la lista de partida; y a fuerzas quiso apuntarla como cuenta ya vencida. Ileana revisó y le halló un error total; la calaca se apenó y hoy le paga hasta el local.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.