Calaveritas literarias para Iván

Iván es el que organiza todo y siempre acaba invitando la última ronda. La calaca lo ha buscado entre las pesas, con la brocha en la mano, cargando charolas y hasta en la fila de las tortillas, y nunca se lo lleva. Aquí van unas calaveritas para todos los Ivanes que le ponen alegría al día.

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Ivancito en el patio

Ivancito, en la mañana, se levanta de un brinquito; se despide en la ventana y se va con su carrito. En el patio de la escuela jugaba con su balón; vino la flaca y se cuela en la mera formación. Ivancito le hizo espacio y le prestó su lugar; la calaca, muy despacio, se quedó para jugar.

Iván, mi primo

Mi primo Iván me acompaña desde que éramos chiquitos; si me caigo, no regaña, me levanta con sus gritos. Llegó la flaca a la fiesta buscando a quién invitar; Iván le dio su respuesta y hasta la sacó a bailar. Bailaron hasta las cuatro, la flaca ya no podía; se sentó junto al teatro y prefirió que otro día.

Iván y las pesas

Iván es entrenador y grita como un tambor; pone a todos a sudar y nadie puede parar. Fue la flaca a registrarse y también quiso lucirse; cargó pesas de a cien kilos y se zafaron sus hilos. Iván se los amarró y a la banca la mandó; hoy la flaca va al gimnasio y no le queda ni espacio.

Iván y su brocha

Don Iván es buen pintor, da la mano de color; deja el cuarto tan bonito que hasta brilla el ladrillito. La flaca quiso pintar su tumba para estrenar; Iván le puso rosita y un letrero de -Bonita-. A la flaca le gustó y ahí mismo se quedó; hoy no sale de su casa porque el rosa no se pasa.

Iván y la charola

Iván anda de mesero, carga charola primero; anota todo el pedido y no se le va un olvido. Llegó la flaca a comer y se quiso entretener; pidió sopa y enchiladas y tres aguas bien heladas. Cuando llegó ya la cuenta la flaca se puso lenta; se quedó lavando platos y olvidó todos sus tratos.

Iván y sus tortillas

Don Iván hace tortillas calientitas, amarillas; pesa el kilo cabalito y te lo envuelve bonito. Llegó la flaca a formarse y no se supo esperarse; se metió hasta el mostrador y la sacó el vendedor. Iván le dio su kilito con salsita y limoncito; hoy la flaca se formó y la fila respetó.

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