Calaveritas literarias para Iván
Iván es el que organiza todo y siempre acaba invitando la última ronda. La calaca lo ha buscado entre las pesas, con la brocha en la mano, cargando charolas y hasta en la fila de las tortillas, y nunca se lo lleva. Aquí van unas calaveritas para todos los Ivanes que le ponen alegría al día.
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Ivancito en el patio
Ivancito, en la mañana,
se levanta de un brinquito;
se despide en la ventana
y se va con su carrito.
En el patio de la escuela
jugaba con su balón;
vino la flaca y se cuela
en la mera formación.
Ivancito le hizo espacio
y le prestó su lugar;
la calaca, muy despacio,
se quedó para jugar.
Iván, mi primo
Mi primo Iván me acompaña
desde que éramos chiquitos;
si me caigo, no regaña,
me levanta con sus gritos.
Llegó la flaca a la fiesta
buscando a quién invitar;
Iván le dio su respuesta
y hasta la sacó a bailar.
Bailaron hasta las cuatro,
la flaca ya no podía;
se sentó junto al teatro
y prefirió que otro día.
Iván y las pesas
Iván es entrenador
y grita como un tambor;
pone a todos a sudar
y nadie puede parar.
Fue la flaca a registrarse
y también quiso lucirse;
cargó pesas de a cien kilos
y se zafaron sus hilos.
Iván se los amarró
y a la banca la mandó;
hoy la flaca va al gimnasio
y no le queda ni espacio.
Iván y su brocha
Don Iván es buen pintor,
da la mano de color;
deja el cuarto tan bonito
que hasta brilla el ladrillito.
La flaca quiso pintar
su tumba para estrenar;
Iván le puso rosita
y un letrero de -Bonita-.
A la flaca le gustó
y ahí mismo se quedó;
hoy no sale de su casa
porque el rosa no se pasa.
Iván y la charola
Iván anda de mesero,
carga charola primero;
anota todo el pedido
y no se le va un olvido.
Llegó la flaca a comer
y se quiso entretener;
pidió sopa y enchiladas
y tres aguas bien heladas.
Cuando llegó ya la cuenta
la flaca se puso lenta;
se quedó lavando platos
y olvidó todos sus tratos.
Iván y sus tortillas
Don Iván hace tortillas
calientitas, amarillas;
pesa el kilo cabalito
y te lo envuelve bonito.
Llegó la flaca a formarse
y no se supo esperarse;
se metió hasta el mostrador
y la sacó el vendedor.
Iván le dio su kilito
con salsita y limoncito;
hoy la flaca se formó
y la fila respetó.
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