Calaveritas literarias para Ignacio

Ignacio suena serio hasta que alguien grita Nacho y todo el mundo voltea. Estas calaveritas lo persiguen de la mochila al horno, del volante a la portería, con la muerte siempre un paso atrás y siempre saliendo perdiendo. Escoge la que le quede a tu Nacho.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Nacho y su mochila

Nacho carga su mochila con sus libros hechos pila, llegó la muerte a ayudarlo nada más para cargarlo. No aguantó dos escalones y regó sus costillones, Nacho la juntó del suelo y le dio hasta su pañuelo. -Tu mochila está muy dura, dijo la calaca oscura, yo mejor te espero afuera con mi silla de tijera. Nacho llegó a su salón con tarea en el cajón, y la muerte, en la ventana, lo esperó hasta la mañana.

Ignacio y su huerto

Don Ignacio riega el huerto desde que el sol va despierto, y la muerte lo acompaña con su escoba y su guadaña. Le prometió una manzana si esperaba una semana, y la flaca, que es golosa, se esperó sin decir cosa. Ya van veinte y tantos años de manzanas y de engaños, y la muerte, allí sentada, ya se siente bien pagada. Cuando el árbol ya no dé se irán juntos, ya lo sé, uno adelante, ella atrás, platicando, y nada más.

Nacho el panadero

Nacho amasa desde el lunes conchas, cuernos y betunes, llegó la flaca a la una con canasta y con fortuna. -Vengo por el panadero, dijo, enseñando el letrero. Nacho le sacó una concha recién hecha y bien rechoncha. Se comió como cuarenta y perdió toda la cuenta, se llenó de tal manera que no cupo en la panera. Se durmió sobre el costal con la panza y con el mal, hoy trabaja de ayudante con harina hasta el turbante.

Ignacio el chofer

Ignacio maneja un camión con su virgen de cartón, subió la muerte en la esquina sin pagar y sin propina. -Bájese, que no hay boleto, le gritó Nacho, concreto, y la flaca, ya subida, se agarró de la salida. Se arrancó con tal manera que la echó por la trasera, se lanzó sobre dos ruedas y regó todas sus monedas. Se bajó en el primer alto y se fue de un mero salto, hoy prefiere andar a pie y a Nacho ya ni lo ve.

Nacho el barbero

La barbería de Nacho abre desde el sol más gacho, llegó la muerte a cortarse lo que ya no iba a peinarse. -Quiero copete y patilla, y la barba hasta la orilla. Nacho sacó la navaja y le dijo: -No hay ventaja. -Aquí no hay ni pelusita, es puro hueso y calaquita. La flaca se puso seria y sacó toda su feria. Nacho le pintó un bigote y le dio hasta su capote, salió al barrio presumida y ya no volvió en su vida.

Ignacio en la portería

Nacho juega de portero y no pasa ni el balero, llegó la muerte a tirar un penal para ganar. Puso el hueso en el balón y pateó con emoción, pero el tiro se le fue más arriba que su fe. El balón cayó en la grada y la flaca, desarmada, se quedó sin su guadaña y con una tibia extraña. Terminó como suplente y en la banca, muy paciente, hoy le lava el uniforme y le firma hasta el informe.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.