Calaveritas literarias para Hugo

Hugo es de los que llegan sin avisar y se quedan hasta que se acaba el café. La huesuda lo ha buscado en el salón de clases, cargando un tanque de gas, en plena milpa y hasta con la escoba en la mano, y siempre termina haciendo ella el trabajo. Aquí van unas calaveritas para todos los Hugos que le sacan risa a cualquier cosa.

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Huguito y su galleta

Huguito llega temprano y saluda a los mayores; lleva un dulce en cada mano y la libreta con flores. Llegó la flaca al salón con la panza bien vacía; Huguito, de corazón, le dio su galleta fría. La flaca quedó contenta y se puso a columpiarse; se le fue toda la cuenta y olvidó de qué encargarse.

Hugo y las dos flores

Hugo llega con dos flores cuando ya cayó la tarde; me platica sus dolores y jamás será cobarde. Vino la flaca a la cita con su vestido de encaje; Hugo le sirvió su agüita y le cargó su equipaje. La flaca se fue riendo con el ramo de clavel; hoy nos visita, sabiendo que aquí hay buen café y pastel.

El profesor Hugo

El profesor Hugo enseña con su gis y con su seña; deja tarea a montón y pregunta la lección. Llegó la flaca a la clase sin que nadie la avisase; Hugo le pidió tarea, un resumen y una idea. La flaca se fue a leer y no la vuelven a ver; se quedó en la biblioteca hasta que su hueso se seca.

Hugo y el tanque de gas

Don Hugo reparte el gas y no se cansa jamás; va gritando por la calle y despierta todo el valle. Llegó la flaca a comprar y se lo quiso llevar; pero el tanque pesó tanto que acabó pegando un llanto. Don Hugo se lo subió y hasta se lo conectó; hoy la flaca hace sopita y se le olvida la cita.

Hugo y su milpa

Don Hugo siembra su milpa y al cielo no le echa culpa; riega, deshierba y espera la lluvia de primavera. Bajó la flaca al sembrado con el hueso bien cansado; Hugo le prestó el sombrero y le sirvió el jarro entero. La flaca se echó a la sombra de una mata que la asombra; se durmió sobre el rastrojo y perdió todo el antojo.

Hugo y su escoba

Don Hugo barre la calle y no deja ni un detalle; recoge hojas y basura y deja todo a la altura. Pasó la flaca tirando pétalos y va cantando; Hugo le prestó la escoba y la flaca quedó boba. Barrió toda la avenida y acabó bien aturdida; y hoy es la mejor del gremio y hasta le dieron un premio.

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