Calaveritas literarias para Gerardo
Gerardo es Gera para todo el mundo, y con ese apodo se le abren las puertas y hasta los bailes. La huesuda lo ha buscado en la obra, en el taxi, en la panadería y en la fiesta del barrio, y de todas se regresa cansada. Aquí van calaveritas para los Gerardos que nunca se rajan.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
Gerita y su lonche
Gerita llega temprano
con su lonche y su cuaderno;
y saluda de la mano
aunque truene y sea invierno.
Vino la flaca al salón
sin lonchera y sin dinero;
Gera le dio su melón
y un bolillo bien entero.
La calaca, agradecida,
le prestó su bicicleta;
y hoy la muerte, de salida,
lo acompaña a la banqueta.
Gerardo, mi padre bueno
Gerardo, mi padre bueno,
no sabe decir que no;
tiene el corazón muy lleno
y el bolsillo se acabó.
Llegó la flaca a buscarlo
un domingo por la tarde;
le pidió tiempo de hablarlo,
y ella dijo que lo aguarde.
Se sentaron los dos juntos
a mirar el sol caer;
él contó todos sus puntos
y ella se puso a aprender.
Gerardo en la obra
Gerardo es buen albañil
con cuchara y con nivel;
te hace un cuarto para abril
y lo pinta con pincel.
Vino la flaca a cargar
su buen bulto de cemento;
Gera la puso a pegar
tabicón por un momento.
A la hora del itacate
la huesuda se rajó;
pidió torta de aguacate
y de Gera se olvidó.
Gera al volante
Gerardo es de los choferes
que se saben la ciudad;
te lleva a donde tú quieres
y de pilón, la verdad.
Subió la flaca en Tlalpan
y dijo: -Vamos al centro;
Gera arrancó con afán
y ella se durmió allá dentro.
Cuando al fin abrió los ojos
ya era otra vez de mañana;
la muerte, con mil enojos,
pagó de muy mala gana.
Gerardo, el del horno
Gerardo amasa el bolillo
con la fuerza del amor;
le sale un pan amarillo
con un rico y buen olor.
Llegó la flaca de noche
buscando su pan de muerto;
Gera, sin ningún reproche,
le tenía el horno abierto.
Comió pan hasta llenarse
y le estorbaba el ropaje;
así que fue a recostarse
y dejar para otro viaje.
Gera y su sonido
Gerardo pone el sonido
en la fiesta patronal;
con la bocina al oído
y una cumbia sin final.
Llegó la flaca a bailar
con su falda de volantes;
Gera se puso a tocar
puras cumbias delirantes.
Bailó la flaca hasta el sol
con el hueso resbaloso;
se le rodó hasta el farol
un tobillo muy famoso.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.