Calaveritas literarias para Gabriela
A Gabriela le dicen Gaby y tiene modo para todo, hasta para poner en su lugar a la mismísima Catrina. Estas calaveritas llevan su nombre y sirven para el altar, para la escuela o para la reunión del dos de noviembre.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
Gabriela y su libro
Gabriela llega cantando
con su libro de animales;
va leyendo y va contando
las jirafas y quetzales.
Entró la muerte al salón
con su lista de pendientes:
-Necesito una lección
de animales y sus dientes.
Y Gaby abrió su librito
y le enseñó los colores;
un venado y un cabrito
y dos loros habladores.
La calaca se llevó
la libreta y un plumón;
se olvidó de a quién buscó
y salió por el portón.
Gaby, hermana de la vida
Gaby, hermana de la vida,
paño limpio en el quebranto,
tú me sacas la salida
cuando el mundo pesa tanto.
Ya la muerte anda de ronda
por la esquina de tu calle;
yo le grito que se esconda
y que busque en otro valle.
Si te agarra descuidada
y te lleva a su jolgorio,
yo me apunto en la jornada
y me cuelo hasta el velorio.
Pero apúrate, Gabriela,
que hay café y hay mucho pan;
y la flaca, si se cuela,
que se forme, como van.
Gaby en la oficina
Gaby manda en la oficina
con agenda y con café;
sin su firma no camina
ni el más grande, ya lo ve.
Llegó la muerte sin cita
a la sala del recibo:
-Vengo por la señorita
y me llevo a quien escribo.
Gaby le pidió el formato
sellado por triplicado:
-Sin la copia no hay contrato,
y su sello está borrado.
Diez papeles le faltaron
y tres sellos que buscar;
los archivos se acabaron
y se fue ella sin firmar.
La florería de Gaby
Gaby vende puras flores
en su puesto del mercado;
gladiolas de mil colores
y el manojo más cargado.
Llegó la muerte a comprar
para su propio festejo:
-Me las tiene que arreglar,
que ya estoy hecha un pellejo.
Gaby le armó un ramillete
de azucenas y de lirio;
y le puso un buen moñete
que le quitó hasta el delirio.
Le gustaron tanto, tanto,
que ya nunca se marchó;
olvidó su triste canto
y de ayudante quedó.
La arquitecta Gabriela
Gabriela traza los planos
con escuadra y con tesón;
levanta con sus dos manos
torres de pura ilusión.
Fue la muerte a que le hiciera
una casa bien plantada:
-Que tenga alberca y palmera,
y una barda bien pintada.
Gaby le pidió el terreno
y el permiso para su obra,
un dictamen muy sereno
y ni un peso que le sobra.
La Catrina se enredó
en papeles y en cordeles;
y su casa no empezó
ni con manos ni pinceles.
Gaby en la boda
Gaby fue a una boda ajena
y se adueñó de la pista;
bailó todita la cena
y ganó el ramo a la vista.
Se metió también la flaca
de invitada, sin decir;
con vestido y con matraca
y ganas de divertir.
Le tiraron el ramito
y las dos lo disputaron;
se jalaron un ratito
hasta que se resbalaron.
Ganó Gaby por un pelo
y la muerte se quedó
sin el ramo y sin consuelo,
y ni a Gaby se llevó.
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