Calaveritas literarias para Emmanuel
Emmanuel se vuelve Manu en cuanto hay confianza, y las dos formas caben bien en el verso. Por aquí anda con la lonchera, el serrucho, la cuchara y la moto del reparto, y la huesuda siempre termina de ayudante. Léelas y quédate con la que le venga.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
Manu y su lonchera
Manu lleva su lonchera
con su torta y con su pera;
se le acercó la calaca
con un hambre de matraca.
-Convídame de tu torta,
que traigo la panza corta.
Manu le partió un pedazo
y la flaca dio un abrazo.
Se sentaron a comer
y olvidaron el deber;
hoy la flaca, cada día,
come torta en compañía.
Emmanuel, mi papá
Emmanuel es mi papá,
el más bueno del lugar;
si me caigo, siempre está
para verme levantar.
Vino la flaca a la casa
preguntando por el dueño;
mi papá, que nada pasa,
no soltaba ni su sueño.
Lo despierta la Catrina
y él le dijo, sin enojo:
-Ya me voy, pero camina;
antes déjame un antojo.
Se tomaron el café
y contaron mil historias;
la Catrina no se fue
y ahí guarda sus memorias.
Emmanuel, el carpintero
Emmanuel cepilla y clava
mesas, sillas y roperos;
la calaca lo miraba
con antojo de maderos.
-Hágame usted mi cajita
de cedro y de buen barniz.
Manu, que ya se ejercita,
le midió hasta la nariz.
Le salió medio chiquita
porque sobra la osamenta;
Manu, sin poner carita,
le pasó por fin la cuenta.
No le alcanzó ni un centavo
y quedó a deberle la obra;
hoy le lija, hoy le da clavo,
y la deuda nunca cobra.
Manu, el cocinero
Manu guisa en el fogón
mole, arroz y chicharrón;
llegó la flaca hasta la olla
con su cuchara y su argolla.
-Vengo por el cocinero,
pero antes quiero el caldero.
Manu le sirvió su plato
y otro plato, y otro rato.
Se tragó la olla completa
y el agua de la cubeta;
le agarró un dolor de panza
que ni el té de anís le alcanza.
Se quedó pidiendo agüita
y una manta calientita;
hoy regresa a la cocina
y solo por gelatina.
Emmanuel, el jardinero
Emmanuel poda el jardín
de la casa del doctor;
llegó la flaca al festín
de la rosa y de la flor.
-Vengo por el jardinero,
que ya lleva mucho aquí.
Manu le prestó el sombrero
y a podar la puso allí.
Le enseñó a cortar el pasto
y a regar bien los rosales;
la flaca llenó el canasto
de cempasúchil, sin males.
Se llenó de tanta flor
que perdió la calavera;
hoy la ves de buen humor
regando la enredadera.
Manu, el repartidor
Manu reparte paquetes
en su moto colorada;
la Catrina, entre juguetes,
lo esperaba en la parada.
-Traigo un sobre para usted,
aquí firme con su huesito.
Ella dijo: -Tengo sed,
deme un vaso, buen hijito.
Manu le llevó agua fresca
y también un pan de nata;
ella, que de todo pesca,
se sirvió con garra y pata.
Se le hizo tarde la entrega
y el paquete se quedó;
hoy la flaca es quien entrega
y a Manu nunca alcanzó.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.