Calaveritas literarias para Efrén

Efrén es de los que se aprenden el trabajo con las manos y no lo sueltan. La huesuda lo ha querido agarrar en la cocina, arriba del tren, entre los costales de la bodega y hasta colgado de un poste, y siempre se queda con las ganas. Aquí van sus versos.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Efrén y su lonchera

Efrén trae en la lonchera un tamal y una manzana; la comparte en la escalera con quien llegue de mañana. La calaca se acercó con la panza bien vacía; Efrén se la compartió, la mitad que ahí traía. La calaca se llenó y se le quitó lo brava; el recado se olvidó y de guardia se quedaba.

Efrén, mi hermano

Efrén me enseñó de niño a andar bici y a silbar; me cuidaba con cariño y sin nunca regañar. Se le apareció la huesuda en el patio, de repente; Efrén, sin la menor duda, la sentó junto a la gente. Le prestó su bici usada y a rodar sin resbalar; hoy la muerte, entusiasmada, solo viene a pasear.

Efrén y su sartén

Efrén mueve su sartén con la mano y con el ojo; le echa sal y sabe bien aunque salga medio rojo. Pidió la flaca guisado con su arroz y sus chilitos; se lo puso bien picado y le ardieron los huesitos. Se bebió toda la jarra sin quitarse lo picoso; hoy la flaca, ya sin garra, pide el plato más sabroso.

Efrén y su tren

Efrén maneja aquel tren que va rumbo a la frontera; no le falla ni el andén ni la vía ni la espera. Se subió la calavera sin boleto y sin costal; se acomodó en la trasera en el carro de metal. Efrén jaló el silbatazo y la flaca se cayó; quedó colgada de un brazo y hasta Sonora llegó.

Efrén y el almacén

Efrén cuida el almacén con su lista y su carrito; sabe dónde está y también cuánto queda hasta el clavito. Fue la muerte a inventariar los costales del rincón; se perdió sin encontrar ni la puerta ni el portón. Efrén la sacó de abajo entre cajas y jabón; y le dio hasta su trabajo de contar cada cartón.

Efrén y la corriente

Efrén cuida la corriente del poste y del apagón; le echa cinta a lo pendiente y te enciende el callejón. Se trepó la calavera a robarse los alambres; tocó el cable de la acera y le dieron mil calambres. Quedó tiesa y bien peinada con los huesos de puntitas; hoy la flaca, escarmentada, solo apaga las velitas.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.