Calaveritas literarias para Dylan

Dylan siempre trae algo entre manos: un papalote, una bocina o una mochila que ya no puede cargar. Aquí la huesuda lo persigue por la escuela, por el patio y hasta por la fiesta de su cumpleaños. Léelas en el altar o en la sobremesa del Día de Muertos.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Dylan y su mochila

Dylan carga su mochila como si fuera un ropero; trae de todo, y no vacila en llevarse el mundo entero. La calaca se ofreció a cargarle su morral; la mochila la venció y cayó como un costal. Dylan sacó los balones, tres tortitas y un tambor, siete libros, dos cajones y el retrato del doctor. La calaca, ya aliviada, se llevó solo un balón; y le dijo, de pasada: -Deja libre ese cajón.

Dylan y el papalote

Dylan hizo un papalote con carrizo y con papel; le pintó un gran monigote y voló con su cordel. Subió tanto, tan arriba, que llegó hasta el panteón; la calaca, muy activa, lo bajó de un buen jalón. -Qué bonito papalote -dijo la flaca, encantada-; y préstamelo un ratote y te lo devuelvo en nada. Jugaron toda la tarde hasta que salió la luna; y la flaca, hecha un alarde, se marchó sin alma alguna.

Dylan, luz de la mañana

Dylan, luz de la mañana, el que canta al despertar, contigo hasta la ventana se le ocurre platicar. La huesuda te ha mirado y hasta ella se ha reído; dice que no ha encontrado otro niño tan querido. Te dejé en el altarcito tu galleta y tu juguete, el retrato chiquitito y la gorra del copete. Cuando venga la pelona con su lista y su bastón, dile que hay una persona esperando en el portón.

Dylan y la bocina

Dylan pone su bocina hasta arriba de volumen; tiembla toda la cocina y los vidrios se consumen. La Catrina se quejó desde el fondo del panteón: -Con ese ruido brincó mi difunto del cajón. Vino a darle su regaño con el dedo levantado; Dylan, sin sentir el daño, le subió más al tocado. La Catrina, sin remedio, se soltó a bailar con él; se acabó todo el asedio y el asunto del papel.

Dylan y su melena

Dylan trae el pelo largo, se lo lava con esmero; nadie le hace ningún cargo porque brilla como acero. La Catrina lo seguía por la calle y el mercado; tanto pelo le dolía en su cráneo despoblado. Le pidió, muy suplicante, un mechoncito de a peso; Dylan, siempre tan galante, le cortó y le dio hasta un beso. Hoy la flaca trae copete bien peinado y con listón; ya no espanta a quien se mete, nada más da admiración.

Dylan y su pastel

Dylan cumplió quince años y le hicieron su pastel; sin sospechar los engaños de la flaca y su papel. La Catrina se coló con regalo y con sombrero; se formó, se lo comió y arrasó el pastel entero. Dylan pidió su deseo y sopló todas las velas; la Catrina, en el paseo, se tragó hasta las candelas. Preguntaron qué pidió y él contestó, muy sereno: -Que se quede, ya se vio que hace el ambiente más bueno.

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.