Calaveritas literarias para Daniela
Daniela, o Dani de cariño, es de esas personas a las que la huesuda persigue sin suerte porque nunca se queda quieta. Estos versos sirven para dedicarle en el altar, en el salón o en la reunión de la familia.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
Daniela y su librito
Daniela abrió su librito
en la clase de lectura,
y pintó un esqueletito
con sombrero de aventura.
La calaca se sentó
en la silla de al ladito:
-¿Me lo prestas? -preguntó-,
que no sé leer tantito.
Daniela, con mucha calma,
le enseñó el abecedario;
la calaca puso el alma
y aprendió el vocabulario.
Se llevó el libro prestado
con permiso del rincón,
y hoy la flaca ha comenzado
a leer con emoción.
Dani, luz de la casa
Dani, luz de nuestra casa,
risa de cada mañana,
nada malo por ti pasa
cuando cantas cual campana.
Si la flaca se aparece
a llevarte de la mano,
le diré que no merece
apurarse tan temprano.
Le pondré su cafecito,
su mantel y su rebozo,
y en el radio, despacito,
un bolero muy sabroso.
Mientras ella se entretiene
con el humo del café,
tú te vas por donde viene
y te espero con café.
La enfermera Daniela
Daniela pone inyecciones
sin que duela ni tantito;
cura fiebres y pulmones
con su modo suavecito.
Entró la flaca al pasillo
con su lista y su carreta:
-Vengo por aquel chiquillo
del cuarto de la maceta.
Daniela le dio una bata,
cubrebocas y un gorrito,
y le dijo: -Aquí se trata
de ayudar a este angelito.
La flaca cargó los sueros,
tomó el pulso, dio consuelo,
y salió del turno entero
sin llevarse a nadie al cielo.
Dani la veterinaria
Dani cura a los perritos,
gatos, loros y tortugas;
les da caldo y mimitos
y los libra de las pulgas.
La Catrina fue a dejarle
un perrito sin aliento:
-Ya no puedo despertarle,
se me apagó como un cuento.
Daniela le puso suero,
le sobó bien la pancita,
le tomó el pulso ligero
y le dio una galletita.
El perrito se paró
moviendo bien la colita,
y a la flaca le ladró
hasta echarla de la cita.
Dani y su celular
Daniela graba bailando
con su aro de lucecitas;
y se la pasa editando
videítos y visitas.
Se coló ahí la Catrina
en el fondo de la escena,
con su falda y su neblina
y su risa de verbena.
Ese clip se hizo famoso
y llovieron seguidores;
la flaca, en tono gracioso,
pidió su parte y honores.
Hoy la muerte tiene cuenta,
seguidores de a montón,
y anda ya tan bien atenta
que olvidó su panteón.
Dani y la clase de zumba
Daniela da zumba a diario
en el patio del salón;
pone a todo el vecindario
a sudar el pantalón.
Se apuntó la flaca en mallas
a la clase de las siete:
-Vengo por ti, no te vayas,
traigo listo mi machete.
Daniela puso el compás
con la cumbia a todo dar;
brinca, vuelve, sube, ¡más!,
y la flaca sin parar.
A la mitad de la clase
la Catrina se rindió,
y sin nada que llevase
ella misma se durmió.
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