Calaveritas literarias para Damián

A Damián se le da el oficio con las manos y también la plática. La huesuda le ha caído en el taller, en la tienda y hasta con un contrato bajo el brazo, y siempre acaba debiéndole algo. Aquí quedan sus calaveritas.

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Damián y su dibujo

Damián pinta un dibujito de un panteón todo bonito; se asomó la calaquita a mirar la laminita. Damián le pintó un vestido muy bordado y colorido; la calaca se miró y contenta se quedó. Se llevó el dibujo entero y le dio hasta su sombrero; ya no viene por Damián: viene a ver qué pintarán.

Damián, mi padrino

Don Damián es mi padrino y me lleva de camino; me compró mi bicicleta y también una libreta. Llegó la muerte a buscarlo con la idea de llevarlo; él le dijo: -Está muy bien, pero deme hasta las cien. La flaca sacó su cuenta y le dieron los ochenta; se sentó a esperar el resto y hoy espera en ese puesto.

Damián el sastre

Damián cose buenos trajes para bodas y homenajes; vino la flaca a probar un vestido pa' estrenar. Le midió cintura y pecho y no le encontró provecho; no encontró dónde prenderle ni un botón para ponerle. Le forró todo el costado con relleno y con brocado; hoy la muerte va de moda y a Damián lo lleva a boda.

Damián y su póliza

Damián vende los seguros contra todos los apuros; llegó la flaca a firmar una póliza al azar. Damián le leyó el contrato de principio a fin, un rato; la calaca se durmió y sin leerla la firmó. En la cláusula tercera dice: -Trabaje el que muera. Hoy la flaca paga el mes y no cobra ni una vez.

Damián el carpintero

Damián labra la madera y hace mesas de primera; se apareció la pelona muy solemne y muy patrona. Pidió una caja de lujo con barniz y con dibujo; Damián la hizo a la medida con su tapa y su salida. La flaca se metió adentro a probarla, por el centro; Damián le clavó la tapa y hasta ahora no se escapa.

Damián y su tiendita

Damián tiene una tiendita en la esquina, chiquitita; la huesuda fue a comprar el surtido, sin pagar. Damián le abrió su libreta y le apuntó la peseta; la calaca prometió y el domingo no pagó. Damián le cerró la puerta y dejó la deuda abierta; hoy la flaca barre y fía y despacha todo el día.

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