Calaveritas literarias para Damián
A Damián se le da el oficio con las manos y también la plática. La huesuda le ha caído en el taller, en la tienda y hasta con un contrato bajo el brazo, y siempre acaba debiéndole algo. Aquí quedan sus calaveritas.
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Damián y su dibujo
Damián pinta un dibujito
de un panteón todo bonito;
se asomó la calaquita
a mirar la laminita.
Damián le pintó un vestido
muy bordado y colorido;
la calaca se miró
y contenta se quedó.
Se llevó el dibujo entero
y le dio hasta su sombrero;
ya no viene por Damián:
viene a ver qué pintarán.
Damián, mi padrino
Don Damián es mi padrino
y me lleva de camino;
me compró mi bicicleta
y también una libreta.
Llegó la muerte a buscarlo
con la idea de llevarlo;
él le dijo: -Está muy bien,
pero deme hasta las cien.
La flaca sacó su cuenta
y le dieron los ochenta;
se sentó a esperar el resto
y hoy espera en ese puesto.
Damián el sastre
Damián cose buenos trajes
para bodas y homenajes;
vino la flaca a probar
un vestido pa' estrenar.
Le midió cintura y pecho
y no le encontró provecho;
no encontró dónde prenderle
ni un botón para ponerle.
Le forró todo el costado
con relleno y con brocado;
hoy la muerte va de moda
y a Damián lo lleva a boda.
Damián y su póliza
Damián vende los seguros
contra todos los apuros;
llegó la flaca a firmar
una póliza al azar.
Damián le leyó el contrato
de principio a fin, un rato;
la calaca se durmió
y sin leerla la firmó.
En la cláusula tercera
dice: -Trabaje el que muera.
Hoy la flaca paga el mes
y no cobra ni una vez.
Damián el carpintero
Damián labra la madera
y hace mesas de primera;
se apareció la pelona
muy solemne y muy patrona.
Pidió una caja de lujo
con barniz y con dibujo;
Damián la hizo a la medida
con su tapa y su salida.
La flaca se metió adentro
a probarla, por el centro;
Damián le clavó la tapa
y hasta ahora no se escapa.
Damián y su tiendita
Damián tiene una tiendita
en la esquina, chiquitita;
la huesuda fue a comprar
el surtido, sin pagar.
Damián le abrió su libreta
y le apuntó la peseta;
la calaca prometió
y el domingo no pagó.
Damián le cerró la puerta
y dejó la deuda abierta;
hoy la flaca barre y fía
y despacha todo el día.
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