Calaveritas literarias para Cristian
Cristian anda siempre con las manos ocupadas: la red, la fragua, la moto y la cámara. La huesuda lo persigue por todos esos oficios y en cada uno se lleva una sorpresa. Aquí van sus calaveritas para compartir.
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Cristian y su lonche
Cristian llega con su pan
y sus amigos ya van;
se sentó la calaquita
a pedirle mordidita.
Cristian le partió el bolillo
y le dio del más sencillo;
la calaca se comió
todo el lonche y le sobró.
Le quedó la panza llena
y la siesta fue muy buena;
se durmió sobre el mantel
y olvidó su papel.
Cristian, mi papá
Trabajando anda Cristian
desde que sale el afán;
llega tarde a la comida
pero llega con la vida.
Vino la flaca al portón
a llevárselo al panteón;
pero Cristian, muy sereno,
le sirvió un caldito bueno.
La pelona se quedó
y hasta el plato rebañó;
le agarró cariño al viejo
y le pide hasta consejo.
Cristian el pescador
Cristian pesca de mañana
con su red y con su gana;
cayó la flaca en la red
pataleando, y con sed.
Cristian la midió a lo largo
y la echó al mar sin embargo;
no llegaba ni al tamaño
y la echó, con desengaño.
La flaca salió mojada
y con alga en la quijada;
hoy la muerte teme al mar
y no vuelve a navegar.
Cristian el herrero
Cristian dobla el puro fierro
en la fragua del encierro;
vino la flaca al taller
y lo puso a componer.
Su guadaña estaba rota,
más chueca que una pelota;
Cristian la dejó brillante
y le cobró por adelante.
La flaca no tuvo cambio
y le dio un raro intercambio:
le dejó su guadañita
y hoy trabaja con varita.
Cristian y su moto
Cristian reparte en su moto
con el casco medio roto;
la calaca hizo un pedido
de tres pizzas y un batido.
Cristian llegó en diez minutos
con los tiempos absolutos;
pero la flaca no abrió
y el timbre no funcionó.
Cristian se comió el pedido
y cobró lo prometido;
hoy la flaca sale a abrir
y hasta baja a recibir.
Cristian el fotógrafo
Cristian saca las fotitos
de bautizos y angelitos;
vino la flaca a posar
y a sus huesos retratar.
Le puso luz y sombrilla
y la sentó en una silla;
mas al ver el resultado
no salió: quedó velado.
La calaca se quejó
y otra vez se retrató;
pero el hueso no da sombra
y la cámara se asombra.
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