Calaveritas literarias para Ángel
El nombre de Ángel se oye bonito hasta cuando la huesuda lo grita en la lista. Aquí lo encuentras en el salón, con la flauta destemplada, al volante y hasta cargando pesas que no puede. Ponlas en la ofrenda o léelas en voz alta el Día de Muertos.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
Ángel y la clase de lectura
Ángel llegó tardecito
a la clase de lectura;
le faltaba el cuadernito
y el lápiz, qué desventura.
La calaca, en la butaca,
levantó la mano fría:
-Yo le presto lo que saca
mi mochila cada día.
Ángel leyó su lección
con la voz muy bien clarita;
la calaca, de emoción,
se aplaudió la costillita.
La maestra le dio un diez
y un aplauso de la clase;
y la calaca, esta vez,
se llevó solo la frase.
Ángel y la flautita
Ángel toca la flautita
con un ruido singular;
y desafina tantita
que no se puede aguantar.
La calaca se tapaba
los oídos con las manos;
y de plano le rogaba:
-Ten piedad de los cristianos.
Ángel siguió con su son,
le sopló con más aliento;
la calaca dio un tirón
y escapó por el convento.
Desde entonces, la Catrina
no se acerca a ese salón;
dice que hay una bocina
que le rompe el esternón.
Ángel, tu nombre de cielo
Ángel, tu nombre de cielo
lo escogieron con razón;
me da calma y me da vuelo
cuando escucho tu canción.
La huesuda te ha rondado
con su carro y su farol;
pero yo le he suplicado
que te deje ver el sol.
Te aparté tu pan de muerto,
tu atolito y tu café,
y el camino bien abierto
con la flor que te sembré.
Y si vienes con la flaca
a cenar de madrugada,
dile que aquí no se saca
nada más que carcajada.
Ángel al volante
Ángel maneja su carro
como si fuera un avión;
se ha llevado más de un barro,
un rosal y hasta un portón.
La Catrina se subió
de copiloto un buen rato;
en la curva se soltó
y voló como zapato.
Le gritó desde la acera:
-Vas volando, mi criatura;
yo me llevo a quien se muera,
no a quien vuela sin cordura.
Ángel frenó de repente:
-Suba, que no pasa nada;
la Catrina, muy prudente,
se marchó de madrugada.
Ángel y el micrófono
Ángel canta en toda fiesta
aunque nadie se lo pida;
agarra el micro y se apresta
a arruinar la despedida.
Llegó la flaca a cantar,
se formó con su papel;
Ángel no quiso soltar
por nadita el micro aquel.
Cantó veinte rancheritas,
tres boleros y un danzón;
la huesuda, muy solita,
se durmió sobre el sillón.
Despertó al amanecer
y Ángel seguía en su son;
se marchó, sin más que hacer,
sin llevarse ni un ratón.
Ángel en el gimnasio
Ángel se metió al gimnasio
con la ropa reluciente;
levantó peso despacio
y presumió con la gente.
Pero llegó la Catrina
con su malla y su listón;
levantó la barra fina
como si fuera un botón.
Ángel quiso hacer lo mismo
con la barra bien cargada;
se le fue todo el civismo
y la espalda quedó aguada.
La Catrina lo cargó
hasta el banco de descanso;
y riéndose le habló:
-Mejor toma un té bien manso.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.