Calaveritas literarias para Aitana

Las Aitanas tienen fama de valientes, aunque el primer día de kínder les gane el llanto. Aquí van unas calaveritas dedicadas a ellas, unas para leer en la escuela y otras para reírse en familia. La Catrina llega, se encariña y termina cuidándolas.

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Aitana en el kínder

Aitana llora en la puerta cuando el kínder se despierta, no le suelta a su mamá y le dice: -Ven acá. Llegó la muerte chiquita con su mochila bonita, y le dijo: -No estés triste, yo también lloré, ya viste. Se agarraron de la mano y cantaron muy temprano la canción de los patitos y de todos los gatitos. Cuando llega ya el recreo juegan juntas, según creo, y ahora Aitana no llora, porque tiene quien la adora.

Aitana y su tarea

Aitana hace su tarea sin hacer ni una pelea, suma, resta y multiplica y hasta el cuento nos explica. Y la calaca se sentó y su libro le prestó; -Ayúdame con las restas, que me faltan mis respuestas. Aitana le fue enseñando y la muerte fue apuntando; sacó diez en el examen y le dieron un dictamen. La maestra la felicita con estrella muy bonita, y la muerte, muy contenta, le compró dulces de menta.

Flor de mi casa

Aitana, flor de mi casa, risa que nunca se pasa, cuando llegas a la puerta toda el alma se despierta. Vino la Catrina un día a robarse tu alegría, pero al verte sonreír se quedó sin qué decir. -Vengo a verla nada más, dijo, y se echó para atrás; se sentó en el escalón a cuidar tu corazón. Y ahí sigue, en la ventana, esperando la mañana, y jurando, con enojo, que no te quita ni un ojo.

Aitana y el celular

Aitana con celular no se deja molestar, graba bailes, sube fotos, y le llueven puros votos. Y la calaca se metió y en la foto apareció; salió chueca y con ojera, sin ni un filtro, a su manera. -Bórrala, dijo la flaca, que ahí salgo muy opaca. Pero Aitana la subió y un millón de gente vio. Hoy la flaca está famosa y se siente poderosa; ya no viene por la niña, nomás viene, y no hay riña.

La dormilona

Aitana duerme de más y no despierta jamás, el reloj le canta a coro y ella sigue en su tesoro. Fue la muerte a despertarla y ni pudo levantarla; la jaló de la cobija y Aitana dijo: -Ay, hija. Y la calaca bostezó y en la cama se acostó; se taparon las dos juntas sin hacerse más preguntas. Amanecieron dormidas, las dos bien entretenidas, y la mamá todavía las despierta cada día.

Aitana futbolista

Aitana juega futbol y mete gol tras de gol, es delantera temida y portera decidida. La huesuda fue portera de la escuadra pistolera; le metieron ocho goles por mirar los caracoles. Reclamó con mucho grito y le dieron boletito; tarjeta roja, expulsada, y a la banca, resignada. Aitana ganó el partido con un tiro bien medido, y la muerte, en la tribuna, le aplaudió como ninguna.

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