Calaveritas literarias para Aitana
Las Aitanas tienen fama de valientes, aunque el primer día de kínder les gane el llanto. Aquí van unas calaveritas dedicadas a ellas, unas para leer en la escuela y otras para reírse en familia. La Catrina llega, se encariña y termina cuidándolas.
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Aitana en el kínder
Aitana llora en la puerta
cuando el kínder se despierta,
no le suelta a su mamá
y le dice: -Ven acá.
Llegó la muerte chiquita
con su mochila bonita,
y le dijo: -No estés triste,
yo también lloré, ya viste.
Se agarraron de la mano
y cantaron muy temprano
la canción de los patitos
y de todos los gatitos.
Cuando llega ya el recreo
juegan juntas, según creo,
y ahora Aitana no llora,
porque tiene quien la adora.
Aitana y su tarea
Aitana hace su tarea
sin hacer ni una pelea,
suma, resta y multiplica
y hasta el cuento nos explica.
Y la calaca se sentó
y su libro le prestó;
-Ayúdame con las restas,
que me faltan mis respuestas.
Aitana le fue enseñando
y la muerte fue apuntando;
sacó diez en el examen
y le dieron un dictamen.
La maestra la felicita
con estrella muy bonita,
y la muerte, muy contenta,
le compró dulces de menta.
Flor de mi casa
Aitana, flor de mi casa,
risa que nunca se pasa,
cuando llegas a la puerta
toda el alma se despierta.
Vino la Catrina un día
a robarse tu alegría,
pero al verte sonreír
se quedó sin qué decir.
-Vengo a verla nada más,
dijo, y se echó para atrás;
se sentó en el escalón
a cuidar tu corazón.
Y ahí sigue, en la ventana,
esperando la mañana,
y jurando, con enojo,
que no te quita ni un ojo.
Aitana y el celular
Aitana con celular
no se deja molestar,
graba bailes, sube fotos,
y le llueven puros votos.
Y la calaca se metió
y en la foto apareció;
salió chueca y con ojera,
sin ni un filtro, a su manera.
-Bórrala, dijo la flaca,
que ahí salgo muy opaca.
Pero Aitana la subió
y un millón de gente vio.
Hoy la flaca está famosa
y se siente poderosa;
ya no viene por la niña,
nomás viene, y no hay riña.
La dormilona
Aitana duerme de más
y no despierta jamás,
el reloj le canta a coro
y ella sigue en su tesoro.
Fue la muerte a despertarla
y ni pudo levantarla;
la jaló de la cobija
y Aitana dijo: -Ay, hija.
Y la calaca bostezó
y en la cama se acostó;
se taparon las dos juntas
sin hacerse más preguntas.
Amanecieron dormidas,
las dos bien entretenidas,
y la mamá todavía
las despierta cada día.
Aitana futbolista
Aitana juega futbol
y mete gol tras de gol,
es delantera temida
y portera decidida.
La huesuda fue portera
de la escuadra pistolera;
le metieron ocho goles
por mirar los caracoles.
Reclamó con mucho grito
y le dieron boletito;
tarjeta roja, expulsada,
y a la banca, resignada.
Aitana ganó el partido
con un tiro bien medido,
y la muerte, en la tribuna,
le aplaudió como ninguna.
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