Calaveritas literarias para Agustín

Agustín siempre anda con algo entre manos: el patín, el violín, la cuchara del albañil o las pinzas del dentista. La huesuda ha ido a buscarlo a todos esos lugares y ninguna vez le ha salido el trato. Aquí van calaveritas para regalarle en Día de Muertos.

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Agustín y su patín

Agustín tiene un patín y da vueltas al jardín; la calaca lo miró y también uno pidió. Se lo prestó de buen modo y le enseñó todo, todo; la calaca dio maroma y rodó como paloma. Se rompió tres costillitas y quedó con las patitas para arriba, y Agustín la sentó sobre un cojín.

Mi abuelo Agustín

Se llama Agustín mi abuelo y me cuida como al cielo; vino la flaca por él con su cuenta y su papel. Él le dijo: -Ten paciencia, que me falta mi querencia; quiero ver a mis nietitos y enseñarles mis dichitos. La flaca se conmovió y en la hamaca se meció; hoy le escucha los relatos y se quedan largos ratos.

Agustín en el taller

Agustín hace roperos, mesas, sillas y sus maderos; la Catrina le encargó una caja y no pagó. La quería con barniz, con moldura y con matiz; Agustín le dijo: -Nel, primero pasa al papel. Le hizo firmar un contrato con su nombre y su retrato; como nunca le pagó, con su caja se quedó.

Agustín y su violín

Agustín toca violín en las bodas y al festín; la huesuda lo escuchó y a bailar se le metió. Le pidió luego un danzón y bailó por el rincón; Agustín tocó tres horas y ella andaba a deshoras. Se acabaron las canciones y las suelas, los talones; Agustín cobró la noche y la flaca fue al derroche.

Agustín y su cuchara

Agustín pega ladrillo con cuchara y con martillo; llegó la flaca a pedir una barda pa' morir. Agustín pidió anticipo para el cemento y su equipo; la calaca prometió pero nunca apareció. Agustín cerró el portón y dejó dentro el cajón; hoy la flaca, muy formal, abona su capital.

Agustín y las muelas

Agustín saca los dientes con dos pinzas relucientes; la Catrina se sentó y la boca le mostró. Le contó treinta y dos piezas y también otras rarezas; le tapó todas las muelas con amalgama y con velas. Le pasó luego la cuenta y la flaca se calienta; le dejó la calavera como anuncio en la vidriera.

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