Calaveritas de Halloween vs Día de Muertos
En México las dos fiestas ya viven en la misma cuadra: de un lado la calabaza y del otro el copal. La Catrina se hace la ofendida, pero al rato anda repartiendo pan a las brujas. Aquí van versos para reírse de esa convivencia sin soltar lo nuestro.
¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con
el nombre y los detalles que tú quieras.
El de la calabaza
Salió Pepe con cubeta
y una capa muy coqueta;
pidió dulce en cada puerta
hasta hallar la casa abierta.
Le abrió la mera Catrina
con canasta en la cocina:
-¿Vienes por dulce o por pan?
-Por los dos, si me los dan.
Le llenó bien la cubeta
de amaranto y de galleta:
-Aquí damos las dos cosas:
sustos, pan y mariposas.
Se fue Pepe tan contento
sin sentir ni el frío viento;
y encontró, muy al final,
una calavera igual.
La Catrina y las brujas
La Catrina se enojó
cuando el barrio se llenó
de sombreros puntiagudos
y de gatos cabezudos.
-Yo tenía mi lugar
sin tener que disfrazar;
y hoy llegan las brujitas
con escobas y risitas.
Una bruja le contesta:
-No te pongas tan molesta;
yo trabajo solo un día
y tú tienes romería.
La Catrina lo pensó
y a la bruja convidó;
hoy comparten la banqueta,
la escobita y la maceta.
El altar y la casa embrujada
Doña Lupe puso altar
con su vela y su cantar;
y el vecino, en su jardín,
puso monstruos de festín.
De un lado, olor a copal
y del otro, un vendaval;
telarañas de algodón
y también flor de a montón.
Llegó la muerte a las diez
y dudó por esta vez;
-El susto no me da nada
-dijo-, y cruzó la entrada.
Se sentó junto al retrato
y comió pan un buen rato;
se quedó a prender la vela
y olvidó a su clientela.
El vecino, a medianoche,
se cruzó sin más derroche;
y comieron, mano a mano,
dulce y pan del mexicano.
El concurso de disfraces
En la escuela hubo concurso
con premiación y discurso;
llegó un monstruo de cartón
y una momia de algodón.
Pero entró una calavera
con su traje de primera;
con su falda hasta la orilla
y un rebozo maravilla.
El jurado la premió
y el primer lugar le dio:
-¡Qué disfraz tan bien logrado!
-No es disfraz -dijo de lado.
Se llevó su galardón
y también al del cartón;
hoy compiten, allá abajo,
y ella gana sin trabajo.
La abuela y las dos fiestas
Doña Rosa protestaba
cuando el nieto se pintaba:
-Eso no es de por acá
-le decía-, y ya está.
Pero el nieto le explicó
que su escuela lo pidió;
y la abuela, resignada,
le prestó su flor morada.
Esa noche, en el pasillo,
apareció con su brillo
la Catrina, tan formal,
con su vela y su costal.
-Doña Rosa, no se enoje
que aquí a todos se recoge;
si le pintan calabaza
igual llega hasta su casa.
Doña Rosa la abrazó
y un tamal le convidó;
hoy en su altar, cada otoño,
hay pan, flores y hasta un moño.
El pleito del mercado
En el puesto del mercado
hubo un pleito muy sonado;
la calabaza decía
que ella sola alumbraría.
El cempasúchil, muy quieto,
le contestó con respeto:
-Yo le marco a los difuntos
el camino, y vienen juntos.
Llegó la muerte a comprar
y no supo qué llevar;
se llevó los dos manojos
y se rio con ambos ojos.
-En mi casa hay buen lugar
para el fuego y el altar;
uno alumbra la ventana
y el otro, la puerta hermana.
El que se pintó de más
Se pintó de calavera
la cara y hasta la ojera;
se fue a la fiesta del barrio
con su porte legendario.
Al llegar, junto a la puerta,
lo miró la muerte cierta:
-Estás mal el maquillaje
-dijo-, ven, te doy el traje.
Le sopló sobre la cara
y le dio una seña rara;
quedó blanco de verdad
sin pintura ni maldad.
Ganó el premio en el concurso
sin decir ningún discurso;
y al bañarse, esa mañana,
la pintura sigue ufana.
💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora
más calaveritas literarias.