Calaveritas literarias para Jazmín
Jazmín tiene nombre de flor y la huesuda le anda oliendo el jardín desde hace rato. En estos versos la sigue por el salón de clases, por el patio de la casa, por el hospital, por el taller de costura y hasta por el puesto de flores del mercado. Llévate la que le quede y léesela en voz alta el Día de Muertos.
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Jazmín y su dibujo
Jazmín llega con su trenza
y su mochila de flores;
la calaca ya comienza
a pintarle sus colores.
-Buenos días, mi Jazmín,
vengo a verte dibujar;
te traje este calcetín
para el frío del lugar.
Jazmín sacó su libreta
y le dibujó un vestido,
una falda muy coqueta
y un rebozo florecido.
La flaquita, tan contenta,
se llevó aquella estampita,
y se fue sin darse cuenta
que olvidó a nuestra amiguita.
El jardín de Jazmín
Jazmín riega su jardín
cada tarde, muy callada;
tiene rosas y jazmín
y una banca despintada.
Vino la muerte ligera
a pedirle un girasol;
Jazmín, siempre la primera,
le cortó el más lindo al sol.
La huesuda agradecida
se sentó a tomar café;
platicaron de la vida
y del tiempo que se fue.
Ya de noche, la Catrina
se marchó por el sendero;
dijo: -Vuelvo, mi vecina,
cuando acabe el jazminero.
Jazmín de guardia
Jazmín cuida el hospital
con jeringa y alegría;
pone suero sin igual
y te cura en solo un día.
Llegó la flaca en camilla
con la vena reventada;
Jazmín le picó costilla
y la dejó bien vendada.
-Vengo por ti -dijo urgente-,
ponte el suéter y nos vamos.
Jazmín le dijo, prudente:
-Falta turno, y no acabamos.
Sigue la flaca en la sala
con la bata y el turnito;
Jazmín, que en nada se iguala,
la dio de alta en un ratito.
Jazmín y la máquina de coser
Jazmín cose en la mañana
vestidos de gala fina;
con su aguja soberana
le hace ropa a la Catrina.
La huesuda le encargó
un vestido de gran vuelo,
que en la cintura apretó
y le arrastraba hasta el suelo.
Jazmín le tomó medida
de cadera y de costilla,
y le dijo, divertida:
-Le hace falta la rodilla.
Quedó la muerte de estreno
con su falda y su listón;
y por verse tan de lleno
se olvidó de su misión.
La profe Jazmín
Jazmín da clase en primaria
con gis, borrador y flor;
y aunque el aula es ordinaria
la convierte en lo mejor.
Llegó la flaca a la clase
sin permiso y sin cuaderno;
Jazmín le pidió que pase
y le puso examen tierno.
La calaca reprobó
la resta y la ortografía;
ni una tabla se aprendió
y en la suma se perdía.
La Catrina, tan solita,
se quedó en reposición;
y hoy la flaca solicita
que le expliquen la lección.
Jazmín, la del puesto de flores
Jazmín vende flor cortada
en el puesto del mercado;
cempasúchil por brazada
y rosal recién regado.
Vino la flaca a comprar
un ramito de su tienda:
-Quiero el mundo perfumar
antes de que el sol se encienda.
Jazmín le cobró de más
por llevarse los rosales;
la Catrina, sin compás,
pagó en huesos y en tamales.
Se llevó el ramo la flaca
y olvidó a quien lo vendía;
tanto aroma de albahaca
la durmió todito el día.
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