Calaveritas literarias para Alondra

Alondra tiene nombre de pájaro y paso de quien no se deja. La huesuda la ha buscado en el salón, en la cocina, en el hospital y hasta parada en el crucero, y siempre sale perdiendo el round. Aquí van calaveritas para dedicarle en noviembre.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Alondra en el salón

Alondra llegó al salón con su lonche y su crayón; la calaca se sentó y en la banca se durmió. Despertó a la calavera y le dijo: -Espera fuera, que aquí estamos en examen y sin lápiz no te llamen. La calaca hizo su prueba con la letra que se lleva; reprobó de par en par y se tuvo que quedar.

Alondra pone la mesa

Alondra pone la mesa con cariño y con sorpresa; llegó la flaca a cenar y no la dejó pagar. Le sirvió caldo caliente y un cafecito decente; la huesuda platicó hasta el luto se quitó. Se olvidó de la guadaña y le dijo: -Esto no es maña, vengo aquí por el sazón y me llevo el corazón.

Alondra en el hospital

Alondra pone inyecciones con agujas y algodones; llegó la flaca de turno con un cólico nocturno. Le buscó por todos lados la vena entre los costados; pero no encontró la arteria y le dijo: -Qué miseria. La mandó a sala de espera con su ficha y su pulsera; y ahí sigue la calaca dormidita en una hamaca.

Alondra y el pan de muerto

Alondra hace el pan de muerto y lo saca ya despierto; olió el pan doña Catrina y dejó la disciplina. Se comió doce charolas y dejó las mesas solas; Alondra le pasó cuenta y la flaca se lamenta. Hoy se quedó de ayudante con mandil y con su guante; amasa desde temprano y ya no se lleva humano.

Alondra y la aguja

Alondra cose vestidos con encajes bien cosidos; vino la flaca a encargar un vestido pa' bailar. Le tomó bien la medida y la halló muy consumida; le rellenó la cintura con periódico y costura. Quedó guapa la calaca y salió a lucir la placa; no cobró ni un solo peso, le pagaron con un hueso.

Alondra en el crucero

Alondra pone las multas y no acepta las consultas; pasó la flaca en exceso de velocidad y peso. La paró en pleno crucero y le dijo: -Sin dinero no hay licencia ni hay perdón, aunque traigas el cajón. La huesuda alegó tanto que se le acabó el encanto; le quitaron la guadaña por manejar con tal maña.

También te puede servir

💀 Crea tu propia calaverita con nombre o explora más calaveritas literarias.