Calaveritas literarias para Alfredo
Alfredo no se espanta con ruidos ni con visitas inesperadas. La huesuda lo ha buscado en el taller de zapatos, en la lancha, detrás de la barra y hasta con el metro en la mano, y siempre termina saliendo con deuda. Aquí van calaveritas para dedicarle.
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Alfredo sin miedo
Alfredo no tiene miedo
ni de sombra ni de enredo;
la calaca lo asustó
pero Alfredo ni chistó.
Le prestó su linternita
y le dijo: -Ven, tantita;
que aquí nadie se acobarda
ni la sombra que se guarda.
La calaca soltó risa
y se fue con mucha prisa;
hoy Alfredo va a jugar
y ella nunca ha de faltar.
Don Alfredo cuenta
Don Alfredo tiene ochenta
y de todos lleva cuenta;
vino la flaca a la cita
con su lista bien escrita.
Él le dijo: -Toma asiento,
y le echó todo su cuento;
le contó de la primera
y de aquella carretera.
Se hizo noche, se hizo día,
y la flaca todavía
lo escuchaba sin moverse;
hoy regresa sin perderse.
Alfredo y las suelas
Alfredo compone suelas
de zapatos, botas, muelas;
la Catrina lo buscó
porque el hueso le tronó.
Traía el pie destrozado
y el talón todo pelado;
Alfredo le puso clavos
y le cobró mil centavos.
La flaca salió corriendo
con los tacones crujiendo;
le quedaron tan bonitos
que hoy los luce en los ranchitos.
Alfredo y la lancha
Alfredo sale a pescar
cuando empieza a clarear;
la Catrina se subió
y a su lado se durmió.
Pescó Alfredo cien mojarras
y la flaca dos guitarras;
sacó un cofre bien añejo
y un pescado ya bien viejo.
Al llegar a la ribera
se llevó la pesca entera;
pero Alfredo, muy tranquilo,
le vendió la red y el hilo.
Alfredo tras la barra
Alfredo sirve las copas
y no fía ni a las tropas;
la Catrina fue a tomar
y ni un peso fue a pagar.
Se bebió doce mezcales
y unos tragos especiales;
se le fueron los sentidos
y también dos apellidos.
Alfredo le dio la nota
y la flaca quedó rota;
hoy trapea la cantina
y le canta a la vitrina.
Alfredo y la cinta
Alfredo cose los trajes
lo mismo bodas que viajes;
la Catrina fue a pedir
un vestido pa' salir.
Alfredo sacó la cinta
y le dijo: -Está distinta;
aquí no le queda el peso,
y le falta hasta el pescuezo.
Le hizo un traje a la medida
con relleno y con salida;
quedó guapa la Catrina
y hoy desfila por la esquina.
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