Calaveritas literarias de trabajo y oficina
varias calaveritas para el intercambio de la oficina, el periódico mural o el chat del equipo: la junta que pudo ser un correo, la cafetera vacía, el compañero de sistemas, la impresora embrujada y el home office. Están escritas en octosílabos rimados y se burlan del día a día laboral con cariño, sin señalar a nadie de más. Dos son cortas, perfectas para imprimir en una tarjeta y dejarla en el escritorio de alguien.
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el nombre y los detalles que tú quieras.
La junta que pudo ser correo
Convocaron a reunión
para hablar de la estrategia;
dos horas de exposición
y una diapositiva regia.
Entró la muerte a la sala
con su libreta y su lista:
-Vengo por el que señala
juntas sin orden ni vista.
Se llevó al que convocó
con sus quince congregados,
y en el acta se anotó:
"Fuimos correos frustrados".
Hoy en el más allá se juntan
cada lunes, sin razón;
y las ánimas preguntan:
-¿Y este punto es de opinión?
El café de la oficina
Don Ramiro no vivía
si no había cafecito;
tres tazones cada día
y un pan dulce calientito.
Se acabó la cafetera
justo un lunes a las diez,
y llegó la calavera
a servirle de una vez.
-Vente ya, don Ramiro,
que allá abajo hay buen café.
-Voy -le dijo en un suspiro-,
pero sin azúcar, ¿eh?
Soporte técnico
-¡Gerardo, se fue la red!
-¡Gerardo, ya no hay señal!
Y Gerardo, con su sed,
respondía: -¿Prendió el canal?
La Catrina abrió un reporte
con urgencia y prioridad:
-Necesito buen soporte
para toda la eternidad.
Se llevó al buen ingeniero
sin respaldo ni reinicio;
hoy atiende el cielo entero
y no cobra ni un servicio.
La impresora (corta)
La impresora del pasillo
se atascaba sin razón;
le pegaban con martillo
y con mucha devoción.
Llegó la flaca a arreglarla,
sopló el papel atorado;
no logró resucitarla
y se llevó al encargado.
Home office
Don Aurelio trabajaba
desde casa, muy formal:
con corbata se mostraba
y con short en general.
Entró la flaca a la junta
sin pedir invitación:
-Vengo por el que se apunta
y se duerme en la sesión.
Se llevó al trabajador
con pantufla y con laptop;
hoy le rinde más labor
y ya nunca dice "stop".
Horas extra (corta)
Trabajaba hora extra
don Joaquín sin descansar;
vino la muerte maestra
y por fin lo hizo parar.
Ya no checa su entrada,
ya no pide vacación;
la Catrina, su adorada,
no le exige ni un renglón.
Cierre de mes
Doña Elsa, contadora,
conciliaba sin parar;
la Catrina, tentadora,
la invitó a descansar.
-Ya cuadraron tus balanzas,
ya no debes ni un centavo;
deja el Excel y sus danzas
y descansa, que ya acabo.
Se la trajo la huesuda
con su lápiz y su sal;
hoy le cuadra, sin ayuda,
la nómina celestial.
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