5 calaveritas literarias cortas

Aquí tienes cinco calaveritas literarias cortas, de una o dos estrofas, escritas en versos octosílabos con rima consonante. Son fáciles de aprender y quedan bien para leer en voz alta, para la tarea o para dedicarle una carrilla cariñosa a quien tú quieras. Cámbiales el nombre y quedan listas.

¿Ninguna te convence? Genera una calaverita personalizada con el nombre y los detalles que tú quieras.

Los tacos de don Ramiro

Don Ramiro en su comal sirve el taco más sabroso; la huesuda, muy formal, se formó con gesto ansioso. Se pidió tres de suadero, salsa verde y un limón, y olvidó su paradero por quedarse de tragón.

La maestra Soledad

Soledad daba su clase de español y de moral; llegó la flaca a su base con un vale sindical. Soledad le dijo: -Calla, pasa lista y toma asiento. La calaca, en la batalla, hoy se sabe el reglamento.

El nueve de Beto

Beto jugaba de nueve, puro gol de media luna; la Catrina, que se atreve, lo marcó desde la cuna. Se le fue con la barrida y el balón se le escapó; Beto anotó de salida y en el festejo, cayó.

Doña Chuy, la del mercado

Doña Chuy pesa el tomate con la mano y sin pudor; la Catrina fue al remate y le dijo: -Vengo, amor. Doña Chuy le dio dos kilos, tres pepinos y un melón; la huesuda, entre los hilos, se le fue la comisión.

El dentista Nicolás

Nicolás, el sacamuelas, atendía sin dolor; la Catrina, con sus velas, fue a pedirle ese favor. -Ponme dientes de repuesto, que los míos ya no dan. Nicolás los puso presto y la flaca es hoy su fan.

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